ALBERTO FERNÁNDEZ, EL PJ Y EL POSIBLE REINICIO DE UNA TRADICIÓN INTERRUMPIDA LUEGO DE MENEM

El ofrecimiento del PJ para que el presidente Alberto Fernández asuma formalmente la conducción del partido retoma la vieja tradición peronista de alinear toda su estructura detrás de quien se siente en el Sillón de Rivadavia, algo que no ocurre desde el mandato de Carlos Menem.

«Decidimos ofrecerle la presidencia del partido a nuestro gran presidente Alberto Fernández, para acompañar el camino de reconstrucción de nuestra querida Argentina», afirmó el actual titular del espacio, José Luis Gioja tras la reunión del pasado viernes del Consejo Nacional del Partido Justicialista.

Se trata de un movimiento que sigue la línea histórica de un partido que nació y creció precisamente de la mano de un presidente de la Nación, como fue Juan Domingo Perón, que fue el arquetipo del «liderazgo fuerte» que siempre fue del gusto PJ.

El justicialismo siempre apuntó a que fuera el presidente de la Nación, en caso de ser peronista, quien asumiera formalmente la conducción partidaria, como forma de mantener la unidad, robustecer su influencia política y, a la vez, fortalecer al jefe de Estado.

Sin embargo, esa tradición que inició con Perón y continuó con su esposa y sucesora, María Estela Martínez, lleva varios años interrumpida, dado que el último peronista en ser titular del Poder Ejecutivo y del PJ simultáneamente fue Carlos Menem.

El riojano asumió la titularidad del partido en 1990, poco después de llegar a la Casa Rosada, y la dejó temporalmente en 2001, cuando asumió en su lugar el histórico gobernador de La Pampa Rubén Marín; desde entonces el máximo cargo del PJ no volvió a ser ocupado por el Presidente de la Nación.

Ya fuera del Gobierno, Menem volvió a la presidencia del PJ en noviembre de 2001 pero renunció en 2003, tras su derrota electoral contra Néstor Kirchner, quien no quiso encabezar el partido siendo jefe de Estado, por lo que la conducción quedó interinamente a cargo del entonces gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner.

El PJ estuvo acéfalo entre 2004 y 2005 -cuando fue intervenido judicialmente- y esta situación se resolvió en 2008, cuando se lanzó un operativo clamor para ubicar al entonces ex presidente Kirchner como titular del partido.

Con Cristina Kirchner transitando el primer tramo de su presidencia, su marido se abocó a la reconstrucción del PJ y pasó todo el verano de 2008 recibiendo a una interminable lista de dirigentes que iban a verlo en su oficina del piso 4 del edificio Costero, en la esquina de Olga Cossetini y Encarnación Ezcurra del barrio de Puerto Madero.

Uno de los que impulsaba su candidatura para encabezar el PJ era Alberto Fernández, quien desde la Jefatura de Gabinete afirmó que el ex mandatario era el «común denominador de todo el peronismo» y ahora transita por un camino similar.

Kirchner fue elegido titular del PJ el 14 de mayo de 2008, cuando comenzaba a escalar el conflicto con el agro, y uno de los objetivos de llevarlo a ese lugar fue «facilitar la diferenciación de roles y de funciones» entre él como ex presidente y su esposa como presidenta en funciones, según dijo en aquel entonces el apoderado del partido, Jorge Landau.

Así, Kirchner se sumó a la lista de titulares del PJ que no ejercieron al mismo tiempo la Presidencia de la Nación pero renunció en 2009, luego de perder las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires.

El cargo fue ocupado interinamente por el entonces gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y Kirchner volvió meses después y lo ostentó hasta su muerte, el 27 de octubre de 2010, que obligó a Scioli a tomar nuevamente la conducción.

A Scioli le siguió nuevamente Fellner, elegido en 2014 y, tras la derrota electoral del peronismo y el inicio de la presidencia del líder del PRO, Mauricio Macri, el PJ eligió como nuevo titular en 2016 al ex gobernador de San Juan y diputado nacional José Luis Gioja.

El partido fue intervenido judicialmente en 2018 y se designó como interventor al referente sindical Luis Barrionuevo pero pocos meses después la situación del PJ se normalizó y Gioja volvió a ocupar el cargo que ahora quiere cederle a Fernández.

En caso de que ese objetivo se concrete, Alberto Fernández será el primer jefe de Estado peronista después de Menem en sentarse a la cabecera del PJ, para retomar la tradición de un movimiento partidario forjado al calor del poder.