Apuntalemos este gran logro futbolístico – Por Adrián Hagelin

El subcampeonato del mundo se debe valorar como un gran esfuerzo colectivo e individual de 23 jugadores que dejaron todo en la cancha por la selección, y un cuerpo técnico de una gran sapiencia y sabiduría que secó a la invencible Alemania. La desnudó y cerca estuvo de quitarle la copa de las manos, pero lamentablemente en la única distracción de nuestra defensa, los teutones la cobraron con creces. Este logro histórico que consiguió este plantel y cuerpo técnico es solo de ellos y no del resto del fútbol argentino que viene en franca decadencia hace años, con clubes devastados y en ruinas, un fútbol donde cada vez se juega peor, la violencia que ocurre todos los fines de semana imposibilita a las parcialidades visitantes asistir a los estadios y una dirigencia que se encuentra siempre sospechada, que se maneja de forma poco clara cada vez que llega el momento de toma de decisiones.

Tomemos el caso de Alemania. En el mundial disputado en el año 1998 en Francia, los teutones tuvieron una caída calamitosa ante Croacia 3-0 por los cuartos de final, y con la derrota sobrevenía el fin de una generación de jugadores que le dio la gloria al fútbol alemán, pero que llegaron al mundial con un promedio de edad muy elevado debido al poco recambio que había en sus divisiones inferiores. La federación alemana se puso al frente de la reconstrucción de inmediato. Convocó a todos los clubes de la Bundesliga  y les indicó como debían entrenar las divisiones inferiores, que estilo de juego respetar, y a la supremacía física que  siempre tuvieron los alemanes en este deporte, se le añadió la técnica futbolística que les faltaba. Los clubes no se opusieron porque no solo significaría su crecimiento como instituciones, sino que crecería el poderío de la Bundesliga y con ello su selección. En Corea-Japón fue finalista, producto de un fixture realmente muy favorable, pero aun no se veía el producto del trabajo realizado; el mismo se inició en la copa del mundo que ellos mismos organizaron. Klinsmann como entrenador y Low como ayudante, se pusieron al mando de esta tarea y ahí comenzaron a asomarse jóvenes valores como Lahm, Podolski y Schweinsteiger y un estilo de juego realmente definido. El mundial no finalizó con el resultado que hubieran querido pero le dieron un gran valor a ese tercer lugar al que consideraron como el comienzo de esta etapa. Se continuó con esta labor con el Bayern Munich, Borussia Dortmund y Schalke como estandartes (ahora con Joachim Low en la conducción técnica) y ya en el mundial de Sudáfrica nos deslumbraron nuevas figuras como Neuer, Ozil, Muller, Khedira y Boateng, quienes se sumaban  a los jugadores que surgieron en el anterior mundial y a un fútbol de alto nivel. Nuevamente finalizaron en el tercer lugar luego de caer ante la mejor España de la historia en semifinales. La Bundesliga en estos 4 años siguió creciendo desmedidamente, tanto que por primera vez dos equipos alemanes se midieron en una final de la Champions League luego de golear al Barcelona y al Real Madrid en el camino, y se promovieron jugadores como Gotze, Gundogan, Reus, Kross, Weidenfeller, Hummels, Schurrle entre otros. En este mundial coronaron ese gran trabajo que nació desde la federación ganándole la final a la Argentina y propinándole a Brasil el cachetazo más importante de su historia con ese inapelable 7-1. Este título de Alemania es producto de 16 años de trabajo y un estilo de juego que respetan a rajatabla.

El fútbol argentino difícilmente tome como ejemplo este trabajo, ya que los clubes no apoyan al seleccionado (salvo cuando les da un rédito económico) poniendo sus intereses por encima del conjunto nacional cada vez que un jugador es requerido en alguna convocatoria. Es realmente difícil que los clubes trabajen en un proyecto en común, cuando en realidad no es solo para alimentar de futuros cracks a la selección sino que también se beneficiarían ellos mismos. Un jugador en la selección Argentina multiplica su valor y más aún cuando conoce el éxito; recuerden el caso de José María Basanta quien está próximo a recalar en el fútbol italiano luego de que hasta los propios hinchas argentinos se burlaran de su convocatoria. Los dirigentes en muchos casos toman decisiones incluso en contra de los intereses de las instituciones que ellos representan; All Boys y Colón de Santa Fe son los ejemplos más representativos.

ARGENTINA FÚTBOL BRASIL 2014

Los seleccionados juveniles están en franco descenso. Luego de la época dorada que tuvieron la Sub 23, la Sub 20 y la Sub 17 bajo la conducción de José Pekerman, Hugo Tocalli y sus respectivos cuerpos técnicos, la Argentina no solo quedó imposibilitada de defender la doble medalla de oro obtenida en Atenas y Beijing en los juegos olímpicos de Londres, sino que también quedó eliminada del mundial Sub 20 en el sudamericano que se realizó en Mendoza en primera fase. La red de representantes de jugadores está calando hondo en la divisiones inferiores de los clubes, los juveniles no tienen sentido de pertenencia con aquellas instituciones que los forman durante años, y ante la menor oferta de un algún ignoto conjunto de una liga menor europea o incluso de Asia, prefieren emigrar que continuar perfeccionándose en el fútbol argentino, que si bien no paga las sumas siderales del extranjero, no paga salarios para nada bajos; las economías de los clubes son testigo de ello.

Sabella es más que probable que deje el cargo de director técnico de la selección Argentina. Grondona querrá convencerlo de que continúe pero es más que seguro que la respuesta de pachorra sea negativa. Debe proseguirse el trabajo que Sabella deja con este grupo de jugadores, más el lógico recambio generacional de aquellos jugadores que despunten en estos próximos 4 años. La AFA debe ponerse severa con los clubes e iniciar una política de juveniles más poderosa, porque sino todas las instituciones del fútbol argentino estarán en quiebra en unos pocos años. 23 años es un límite lógico de edad para que los jugadores emigren ya con unos cuantos años de rodaje encima y retribuyéndole a los clubes todo lo que invierten en ellos. La emigración constante de jugadores de estos últimos años ha convencido a muchos que pueden jugar en las ligas más importantes del mundo cuando quizás no tienen el talento que ellos creen para hacerlo.

El fútbol argentino tiene que darse un gran debate como lo hizo el alemán en su momento, sino los resultados de nuestra selección serán producto del esfuerzo de 23 voluntades y un cuerpo de técnico de excepción, y no de un trabajo a largo plazo que ya ha demostrado que en definitiva es el camino al éxito. De no ser así podrían pasar 24 años más sin jugar una final. Uno quiere creer que es posible que todas las instituciones tomen la decisión que nuestro fútbol necesita, pero con tantos desacuerdos y en donde todos tratan de dormirse unos a los otros será muy difícil. Más allá de que uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo con las decisiones y acciones de Julio Grondona, el legado que dejará en octubre de 2015 será muy pesado y todos pugnarán por semejante responsabilidad (por no decir poder). Esperemos que por el bien de nuestro fútbol todos se pongan de acuerdo y que lo ocurrió en Brasil sea producto del trabajo en conjunto y a largo plazo, y no solo de una gran tarea colectiva e individual de nuestros jugadores quienes necesitan todo el respaldo del fútbol nacional.