Ataque de EEUU a fuerzas pro gubernamentales agrava el conflicto en Siria

Damasco, 08 de febrero (Télam)
La aviación de Estados Unidos atacó hoy a fuerzas pro gubernamentales sirias que habían iniciado una aparente ofensiva coordinada contra milicias opositoras, que están acompañadas por asesores militares norteamericanos en el noreste de Siria, y un centenar de combatientes murieron en los bombardeos, informaron autoridades y medios.
La prensa estatal siria y Rusia, aliado de Damasco, condenaron el inusual ataque estadounidense, que agrega otra capa de complejidad a una guerra devastadora con múltiples actores internacionales que está volviendo a caer en una nueva espiral de violencia.
El gobierno sirio respondió políticamente con un pedido formal ante la ONU para que el Consejo de Seguridad condene la “nueva masacre” de Estados Unidos en su territorio, algo poco posible ya que Washington posee poder de veto en ese órgano.
El bombardeo coincidió además con crecientes tensiones entre Estados Unidos y su aliado Turquía por una ofensiva turca en el noreste de Siria contra milicias kurdas aliadas de Washington y con una campaña de bombardeos sirios y rusos contra un enclave rebelde a las afueras de Damasco que ha dejado casi 180 muertos esta semana.
Como si el escenario no fuera lo suficientemente complejo, los presidentes de Rusia y Turquía, Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan, respectivamente, conversaron hoy por teléfono y se comprometieron a profundizar la coordinación de sus tropas y fuerzas especiales desplegadas en Siria, según informó el Kremlin, citado por la agencia de noticias Xinhua.
Hasta hace unas semanas Rusia y Turquía peleaban en dos bandos claramente opuestos, el primero con el gobierno sirio de Bashar al Assad y el segundo con la oposición.
La coalición internacional liderada por Estados Unidos en Siria explicó su ataque hoy y aseguró que respondió a un ataque “no provocado” de milicias tribales que apoyan al gobierno sirio contra un cuartel de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), aliadas de Washington en el conflicto, en Deir Ezzor, una provincia muy rica en petróleo.
El ataque ocurrió ocho kilómetros al este del río Éufrates, que divide la zonas controladas por el gobierno del presidente sirio, Bashar al Assad con el apoyo de Rusia de la zona bajo control de los aliados de Estados Unidos, principalmente milicias kurdas que dominan las FSD, dijo la coalición en su comunicado.
Una fuente militar estadounidense citada por la cadena de noticias CNN dijo que el ataque dejó unos 100 muertos entre las filas pro al Assad. La fuente no fue identificada.
Un vocero de la coalición, coronel Thomas F. Veale, dijo a la agencia de noticias EFE que se actuó “en defensa propia” luego de que unos 500 combatientes tribales lanzaron lo que parecía ser un asalto coordinado al cuartel de las FSD, una milicia que combate al Estado Islámico (EI) con apoyo de la coalición.
Veale dijo que las fuerzas agresoras avanzaban en una gran formación respaldada por artillería, tanques y sistemas de lanzamiento de cohetes y morteros, y que entre 20 y 30 proyectiles de artillería o tanques cayeron a unos 500 metros del cuartel de las FSD.
El vocero aseguró que ningún militar estadounidense murió o resultó herido, pero que un milicianos de las FSD sufrió lesiones.
Veale agregó que los vehículos y los efectivos de las fuerzas gubernamentales que dieron la vuelta y se dirigieron hacia el Oeste no fueron blanco de sus proyectiles.
La TV y la agencia de noticias estatales de Siria confirmaron el ataque contra “fuerzas populares” en Deir Ezzor, en la zona de Kusham, una ciudad ubicada en el y dijeron que dejó “decenas de muertos y heridos” en sus filas.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una ONG que documenta la guerra en Siria, dijo que el ataque dejó al menos 45 muertos entre los combatientes pro Damasco.
Veale afirmó que la coalición mantuvo contacto con Rusia antes, durante y después del “ataque frustrado” contra las FSD.
La devastadora guerra entre grupos insurgentes y el gobierno sirio que lleva casi ocho años dejó ya un saldo de unos 400.000 muertos y unos 12 millones de desplazados o refugiados.
Luego de que la intervención rusa lanzada en 2015 ayudara a inclinar la balanza del lado del gobierno de al Assad, los insurgentes quedaron mayormente circunscritos a la zona de Ghouta Oriental, a las afueras de Damasco, y a la norteña provincia de Idleb.
Hoy, el menos 54 personas, entre ellas 15 menores, murieron en Ghouta Oriental y 135 resultaron heridas en nuevos ataques aéreos de fuerzas presuntamente sirias y rusas contra ese bastión rebelde ubicado al este de la capital, informó el Observatorio.
Los nuevos bombardeos elevan a casi 200 la cifra de muertos en la asediada región de Ghouta Oriental, al este de la capital siria, en cuatro días de fuertes ataques que la ONU ha calificado ya de “crímenes internacionales”.
La zona abarca varias localidades, está parcialmente controlada por rebeldes islamistas y bloqueada y bajo constantes bombardeos desde el inicio de la guerra en Siria, en marzo de 2011.