ATE Senada y las autoridades del Ministerio de Agroindustria no acordaron una salida al conflicto

El gremio estatal (ATE) y las autoridades del Ministerio de Agroindustria no acordaron una salida al conflicto iniciado el 23 de abril último en rechazo más de 300 despidos en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), por lo que la organización sindical ratificó la continuidad de la huelga nacional iniciada anoche, que concluirá a la cero hora del sábado próximo.

El coordinador nacional de la ATE-Senasa, Jorge Ravetti, denuncio esta noche que luego varias horas de negociaciones las autoridades de esa cartera de Estado solo ofrecieron al gremio “la reincorporación de cuatro trabajadores despedidos en Rio Negro” lo que fue calificado por el dirigente como “totalmente insatisfactorio” y “casi una burla ante lo mas de 300 cesanteados”.

Ravetti informó a Télam que las negociaciones con las autoridades ministeriales proseguirán este jueves o viernes en horario a determinar, pero ratificó que continuara el paro nacional en demanda de la reincorporación de la totalidad de los despedidos, y para que se retrotraiga la decisión oficial de eliminar las inspecciones veterinarias en los frigoríficos.

Las protestas nacionales comenzaron el 23 de abril último y fueron extendiéndose en rechazo de “centenares de despidos” y “el retiro de las inspecciones veterinarias en los frigoríficos”, señaló el documento de ATE-Senasa.

“Se trata de un grave conflicto federal. El país arde. Las autoridades del organismo cesantearon sin causa a 343 trabajadores en dos tandas (diciembre y abril), lo que conllevó no sólo descontento sino profunda preocupación ante ese desguace”, puntualizó Ravetti.

En su momento, el personal de la regional Buenos Aires Sur entregó un petitorio y solicitó “una inmediata audiencia” con el presidente Mauricio Macri y, los trabajadores de la red de laboratorios de la actividad, lanzaron la campaña “Senasa nos cuida”.

Ravetti ratificó el rechazo gremial a “las decisiones arbitrarias de las autoridades” y denunció que la totalidad de los telegramas de despido fueron firmados por Giselle de los Ángeles Tasin Pavan, quien además “amedrenta y hace filmar a los trabajadores”.

El dirigente sindical reseñó que el viernes último, ante “la contundencia de un paro que ya comenzó a afectar las exportaciones”, los funcionarios propusieron “un ámbito de diálogo y solicitaron la flexibilización de la huelga en áreas críticas como el aeropuerto internacional de Ezeiza y el alto valle de Río Negro, por donde salen animales y frutas”.

“La ATE sólo aceptó esa tregua en procura de una solución al conflicto, aunque sin levantar el paro activo nacional. Pero las declaraciones del titular del Senasa, Ricardo Negri, en el sentido de que ‘los despidos fueron apenas el tres por ciento de la planta del Senasa’ es una falacia”, dijo.
Negri sostuvo que el organismo requiere profesionales (veterinarios e ingenieros agrónomos) y técnicos, pero “el 80 por ciento de los cesantes son veterinarios, agrónomos y técnicos, lo que afectó las áreas operativas que controlan la sanidad animal en oficinas de campo, laboratorios, frigoríficos y barreras sanitarias y arriesga de manera sensible y grave la inocuidad y salubridad en el país”, puntualizó Ravetti.
“Se despide a trabajadores especializados y con mucha antigüedad por razones presupuestarias, pero en el Senasa no hay déficit fiscal. Recauda más de lo necesario para sus funciones operativas. Más de dos mil millones van al Tesoro Nacional para financiar no se sabe qué. Tampoco se conoce cuánto cobran quienes fueron contratados en los últimos seis meses. El gremio sabe que ronda los 70 mil pesos”, denunció Ravetti.
También señaló que “ese ingreso es más del doble del que cobra cualquier trabajador”; indicó que “la idea oficial es un Senasa auditor, chiquito y sin estructuras operativas para que los amigos del poder realicen negocios”, y denunció “la delegación de controles de alimentos en manos de las empresas privadas, lo que es un grave riesgo sanitario”.