Crónica de una detención arbitraria. Milagro Sala y la injusticia de Jujuy – Por Cecilia Merchán

También llevamos libros de regalo. Los que elegí sentí que representaban, en parte, lo que somos y sentimos.

En el trayecto hasta la requisa nos acompañaron dos guardicárceles jóvenes. Una de ellas muy simpática con las que enseguida me puse a charlar. Les pregunté cuántas mujeres están detenidas, si las penas son muy largas, si algo cambió desde que está Milagro, si existen grupos enfrentados en el penal, cómo se relacionan ellas con las internas?
Ambas se entregaron gustosas a la charla y me pusieron al día sobre todos esos temas.

Son 35 mujeres las que se encuentran detenidas, dos de ellas menores de edad. Las de la Tupac son las más grandes porque las demás no superan los 38 años. La mayoría tiene penas extensas, muchas cadena perpetua por homicidio, (muchos asociados a la reacción a la violencia machista que recibieron por parte de sus parejas), también casos de comercio de drogas.

“Siempre hubo “bandas” que se enfrentan dentro del penal pero desde que está Sala se ha puesto todo más difícil. No solamente más bravas entre ellas sino con las penitenciarias.” Dice una joven guardiacárcel.

Entramos al lugar de visitas. Era al aire libre. Milagro se levantó y se acercó con los ojos brillosos. Me abrazó y se largó a llorar. La abracé con toda la fuerza de los miles de saludos que le llevaba y que no podría enumerar. Rápidamente le conté toda la fuerza que le traía, que muchas personas me habían pedido que le pregunte si le habían llegado sus regalos, escritos, adhesiones. Nos soltamos y volvimos a abrazarnos. Le dije lo que ya sabe: que hay afiches, murales, poesías, que el 8 de marzo vamos a llevar el reclamo de su libertad. Nos soltamos y volvimos a abrazarnos. Le dí los dos libros que le llevé: Tosco, la calle tiene memoria y La patria también es mujer. “Qué lindos!! Qué hermosos!!Qué buenas fotos! Y las historietas de las mujeres!” Dijo mientras los hojeaba apenas y después los dejó para seguir saludando. Sonrió un poco.

La mesa de Milagro es grande. Hay varias personas: el marido, hijo, el nieto y varias compañeras y compañeros. La otra presa política que se queda en nuestro grupo es Gladys Díaz.

Hablamos un rato de la realidad nacional, internacional en que se enmarca su situación. De la declaración del Departamento de Estado de los Estados Unidos respecto de la arbitrariedad de su detención que deja a Macri a la derecha de Trump.

Después le pregunté sobre su situación allí adentro y fue cuando dijo que es lo que más les interesa en este momento que hagamos conocer. Que la situación de hostigamiento es cada vez mayor, que hay una mujer a la que le han pagado para desestabilizar y provocarla constantemente. Esta mujer la amenaza de muerte y provoca para que pelee. De las 35 internas, 9 son las que se enfrentan a ellas y las molestan para que salten. Las cuatro detenidas políticas están separada en diferentes habitaciones y por eso se mantienen atentas y protegiéndose entre ellas como pueden. Cada vez que se despiertan van a ver si Milagro está bien. Si no sufrió ninguna agresión.

El vínculo que ellas han establecido con la mayoría de las detenidas es muy bueno. Incluso Milagro no quisiera irse a otra habitación aunque fuera con sus compañeras porque actualmente lo comparte con una joven que conoció allí adentro y que está con su bebé de 6 meses. Milagro es la madrina y está completamente encariñada. No quiere separarse de ellas.

Cuando el nietito de Milagro le exigió que vaya a jugar al básquet con él después de romperle y apagarle un pucho porque “esa porquería mata”, Gladys me tomó de la mano y me retiró junto a otra compañera y me contó que le pidió a sus familiares que no vinieran ese día para poder hablar con nosotrxs. Me dijo que temen que algo pase en el penal, que allí puede pasar cualquier cosa, que cualquier cosa que pase será atribuida a ellas.

Me pidió: “sáquennos de acá rápido, tenemos miedo”.

Laura a un costado anotaba en una servilleta las citas del libro porque quería pasarlas en la radio comunitaria que ella coordina:
“Ya no saben cómo acallar la voz de los trabajadores y del pueblo. Pero lo que deberían saber es que esa voz no solo no callará, sino que cada vez se expresará más clara y fuerte y tarde o temprano hará reconocer cuánto contiene de verdad y de justicia.” Agustín Tosco

Aunque ellas sepan que tienen apoyo en todo el país, creo que fue bueno estar con ellas en este momento, que nuestra visita fue muy oportuna para poder abrazar con el cuerpo, para expresar con las manos, los ojos, las sonrisas, lo que pensamos y sentimos cientos de miles.

Este 8 de Marzo, exigir la liberación de Milagro y las demás presas políticas es exigir por nuestra propia libertad. Ninguna de nosotras está libre mientras ellas estén detenidas.

Mientras escribo estas palabras, Macri inaugura al año lectivo que comienza con el paro docente junto a Morales en Jujuy.

¡Liberen a Milagro!