Cuentas en rojo – Por Alfredo Zaiat

El intercambio de bienes con el exterior acumula un desequilibrio de 3428 millones de dólares en siete meses, que proyectado en el año lo ubica en uno de los déficit más elevados de la historia desde que se tiene registro (1910). Evaluar si es récord en términos nominales o uno de los más elevados en dólares constantes en 107 años es una sutileza que desvía la atención acerca del riesgo de esa tendencia. Concentrar el análisis en cuál es el orden de ese ranking evita apuntar a lo importante: la confirmación del fracaso teórico y práctico de ortodoxos y heterodoxos conservadores que postulan que las devaluaciones mejoran el comportamiento de las exportaciones. Si además se desarticulan las políticas de administración del comercio exterior y se liberan las importaciones, como lo ha hecho el gobierno, el sendero de la balanza comercial es de un desequilibrio creciente.

Al sumar el movimiento de rentas y de servicios se obtiene el resultado de la Cuenta Corriente y al agregarse el flujo de fondos especulativos y de inversión extranjera directa se alcanza la Cuenta Capital que completa la Balanza de Pagos. El Indec la define como un estado estadístico que resume sistemáticamente las transacciones económicas entre residentes y no residentes desagregadas en reservas internacionales, cuenta corriente, capital y financiera. Es una radiografía amplia del flujo de fondos de la economía. La cuenta corriente refleja el concepto de ahorro externo, o sea el endeudamiento neto de una economía con respecto al resto del mundo. Es el saldo más genuino de la situación del sector externo, lo que permite estimar la fortaleza o debilidad de la economía. Datos oficiales informan que en el primer trimestre de este año, el déficit de la cuenta corriente sumó 6871 millones de dólares, casi el 50 por ciento del monto de todo el 2016 (149.012 millones).

Este saldo negativo, que anualizado también lo colocaría entre los más abultados de la historia económica local, permite exhibir otra vez la debilidad teórica y práctica de las corrientes económicas dominantes que promueven la apertura comercial y financiera como la principal herramienta de convocatoria al capital. El gobierno de Macri ha concretado medidas pro mercado con un entusiasmo descomunal y ha fracasado: la inversión extranjera directa es igual o menor al monto de la remisión de utilidades a las casas matrices. El aumento del déficit de cuenta corriente es consecuencia del incremento en los pagos de intereses por mayor deuda y por la apertura comercial.

Los datos duros del sector externo son indiscutibles y sólo quienes están obsesionados con el kirchnerismo minimizan o directamente los ignoran para no debilitar el proyecto político del macrismo. La fuga de capitales, el déficit comercial y los desequilibrios en las cuentas de rentas y servicios han alcanzado niveles críticos, entre los máximos históricos, y no existen señales que permitan augurar una reversión de esas tendencias.

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