De “quiebres” y algo más…

La reunión de intendentes de la provincia de Buenos Aires, deja entrever el trasfondo que entrecruza temas económicos como -según propias declaraciones de la gobernadora- el pago de bonos y del estado “quebrado” de la provincia.

Haciendo un repaso por la historia de esta reunión, el año pasado como coletazo de la derrota, -con las internas y la fiebre de la derrota- dentro del FPV se generó una división entre quienes decidieron acompañar o no el endeudamiento del gobierno bonaerense: entre los primeros, los apodados “Grupo Esmeralda”; entre quienes decidieron no acompañar, los dirigentes más K.

Entre otros acuerdos, ese grupo, con sede de reuniones en la calle Esmeralda, terminó acordando un fondo de infraestructura municipal, previsto para todos los municipios incluidos los municipios radicales, del PRO incluso de sectores del FPV que no habían estado de acuerdo con el endeudamiento. El fondo contaría con una parte financiada por el mismo endeudamiento.

Con la excusa de discutir el presupuesto bonaerense, para principios del año, resolvieron la estrategia política para encarar a Vidal, unificando el discurso, evitando el reclamo aislado como ocurrió el año pasado. Proponiendo, por ejemplo, modificar el presupuesto del dinero que entra extra coparticipación de 36 mil millones, sugiriendo que de ellos 9 mil entren a los municipios. El tramo económico que de todas maneras no está cerrado.

No obstante, los intendentes entienden esta idea de que hay problemas financieros graves en la provincia y están planteando que si se pudo endeudar el año pasado la provincia en unos 65 mil millones y ahora está pidiendo 90 mil millones -de los cuales dicen que puede bajar a 55/60 mil millones- significa que hay una situación de desequilibrio en las cuentas, algo que ya venía ocurriendo en la provincia de Buenos Aires. Asimismo, este estado financiero se manifestó claramente con el pago de salarios, cuando las primeras asistencias de unos 4.100 millones del gobierno nacional resultaron por formar parte de plazos fijos para mejorar la rentabilidad y garantizar el pago de los mismos.

En este contexto, y por su parte, Vidal ya juega más allá del 2017. Numéricamente, Vidal es por lejos la dirigente más taquillera del frente Cambiemos. Ya Marcos Peña no es competencia. Un indicador de ello es que se puso a trabajar muy cerca de Vidal, Jaime Durán Barba. Sin más, en principios de noviembre Vidal viajará a Estados Unidos a una exposición invitada por la Universidad de Washington, donde Jaime Durán Barba es docente. Es decir que este jugador estratégico en términos de comunicación esté detrás de Vidal es parte del proceso de que los daños por las medidas de gobierno están siendo absorbidas por Macri, definiendo un futuro para Cambiemos con Vidal.

Es en este sentido que en términos discursivos, el argumento de “la provincia quebrada” -que en Vidal no había invocado en casos anteriores para evitar el discurso sciolista- revela un nuevo planteo, y en esto pareciera tener que ver Durán Barba. A mi entender, un argumento hacia adentro: si está quebrada la provincia no puede darle un bono a los estatales.