Depósito de narco-dólares

Las investigaciones policiales y de inteligencia para combatir el tráfico de estupefacientes en la Argentina empezaron a virar en los últimos meses hacia pesquisas que siguen la pista de los dólares que genera esa actividad. Lavar o blanquear dinero es en todo el mundo la actividad mediante la cual se “oficializan” divisas de origen espurio. Una actividad que a los Estados les genera agujeros impositivos que, dependiendo de la magnitud, son de relevancia. De hecho, en todo el mundo hay casos de arrepentidos, ángeles caídos del sistema financiero que han contribuido con gobiernos en la recuperación de dinero que se fugó o ingresó a determinado país sin tributar. Por estos lares, el caso más resonante fue el del banquero argentino Hernán Arbizu, el ex JP Morgan que estafó a la banca estadounidense y se auto denunció por haber ayudado a las grandes fortunas de la Argentina a lavar activos.

Pero el delito de cuello blanco, el crimen económico, cambió el perfil y se alejó de los grandes ejecutivos, de los trajes caros, y de las transacciones bancarias internacionales. Con el desembarco en el año 2005 de narcotraficantes colombianos y mexicanos en Argentina, la proliferación de sospechas de narco lavado invadió los medios de comunicación, llenó de denuncias los juzgados y puso en alerta a los organismos fiscales. Siguiendo la ruta del verde vil metal, las fuerzas de seguridad desbarataron con la colaboración de la Unidad de Información Financiera (UIF), dos grandes bandas de narcos colombianos que lavaban dinero en el Delta, Nordelta, Tigre y Benavidez. ¿Dónde ponían el dinero? Uno de los grupos, comandado por el capo Ignacio Álvarez Meyendorff (extraditado a Estados Unidos), blanqueaba los ingresos del tráfico de drogas con la construcción de propiedades en countries de la zona, armado de sociedades fantasma y hasta con la edificación y puesta en marcha de un lavadero de autos en el exclusivo barrio cerrado Nordelta. El capo de la otra facción relevante, Jesús Antonio Yépez Gaviria, hizo lo propio con un equipo de colaboradores argentinos, en la misma zona de influencia: utilizó contadores, arquitectos y abogados para lavar divisas. La mayor parte de esas bandas, incluidos colombianos y argentinos, están detenidos con prisión preventiva por tráfico y comisión de delitos económicos.

Con estos antecedentes, y ante la preocupación que supone para los estados el manejo de dinero por fuera del mercado formal -sobre todo en épocas donde asoman gestos de una crisis- la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), llegó la semana pasada casi hasta el fondo de otro caso de lavado de dinero del narcotráfico. Pero con una particularidad: se rastreó por primera vez una conexión política en la actividad. Un empresario mexicano, Gregorio Sánchez Martínez, ex alcalde de Cancún que estuvo preso por ser parte de la banda narco los Zetas, compró un terreno de 930 hectáreas en la provincia de Entre Ríos. Llamativamente, los U$S2 millones del valor del predio los abonó con un cheque del banco JP Morgan, sin tener siquiera actividad económica registrada ante el fisco nacional. En los registros, el titular de ese inmueble era un niño argentino de tres años, pero la propietaria de la cuenta del Morgan era Niurka Alba Sáliva Benítez. De nacionalidad cubana, la mujer es la esposa del mexicano Gregorio Sánchez Martínez. Las investigaciones develaron que el hombre en cuestión no se había registrado en la AFIP de Entre Ríos, sino en la de Misiones, a pesar de haber adquirido hectáreas en la primera provincia. Es que en Posadas había armado una red de apañamiento político, judicial y económico con el ex gobernador Carlos Rovira a la cabeza. Los contadores de Rovira fueron los mismos que los del narco mexicano, y los domicilios en que el empresario moró por un tiempo corresponden a constructoras del propio Rovira.

Si bien este es un caso aislado, abre la puerta a investigaciones de nexos políticos que son los que en realidad dan el marco general para este delito económico. Dependerá casi exclusivamente de la Justicia el hecho de avanzar en este sentido, una cuestión clave para acabar con el tráfico con los constantes giros de dineros calientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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