El capital financiero – por Alfredo Zaiat

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El reciente libro,  “Endeudar y fugar”, de Eduardo Basualdo y cinco investigadores del Área de Economía y Tecnología de Flacso (Mariano Barrera, Leandro Bona, Mariana González, Pablo Manzanelli y Andrés Wainer), ofrece un imprescindible marco de rigurosidad analítica para descubrir las características del actual ciclo político. Brinda herramientas fundamentales para la tarea de comprender que el sendero económico que se comenzó a transitar en diciembre de 2015 no es improvisado ni sus resultados inesperados. A partir de un hecho inédito, que los sectores dominantes accedieran al control del Estado mediante un partido propio y el voto ejercido democráticamente, se pasó de un gobierno nacional y popular a otro de carácter neoliberal. En el último capítulo del libro se precisa que la actual gestión sustenta sus acciones sobre dos ejes principales:

1. Una transferencia de la regulación de la economía al “mercado”, que no es otra cosa que dejarla en manos de sectores oligopólicos.

2. La puesta en marcha de una política de “ajuste económico”.

Ambos son el basamento para poner en marcha una modificación de la naturaleza del Estado que permite aplicar una nueva política económica de corte ortodoxo, que introduce una redefinición de la estructura económica-social y de la distribución del ingreso, con el propósito de consolidar la dominación del capital sobre el trabajo, modificando drásticamente las directrices que orientaban el proceso iniciado por los gobiernos kirchneristas.

Un aporte valioso de Basualdo y su equipo es que buscan determinar cómo está conformado el bloque de poder que ejerce la conducción de este ciclo político, económico y social. Explican que cada patrón de acumulación de capital es conducido por un bloque de poder específico que articula distintas fracciones del capital de las que sólo una ejerce la hegemonía.

En el gobierno de Macri “la fracción hegemónica está conformada por los bancos transnacionales y empresas extranjeras no industriales”, ilustra Basualdo. Reitera que “por primera vez en la historia moderna del país un partido orgánico del capital financiero internacional accedió al control del poder junto con las fracciones del capital aliadas”. En este proceso, el masivo endeudamiento externo asegura el funcionamiento estatal y, al mismo tiempo, garantiza al capital una mayor tasa de ganancia mediante la valorización financiera.

Basualdo explica que la primarización de la economía argentina a la que se ha lanzado la actual política no es diferente a la registrada en la etapa de la dictadura o en la década del 90, sino que lo que ha cambiado es que ahora está conducida por el capital financiero. De todos modos, advierte que existen contradicciones entre las distintas fracciones de capital que difieren en sus intereses y pugnan por imponer sus condiciones sin romper con la fracción hegemónica. Para señalar que el factor que los aglutina es el disciplinamiento de la clase trabajadora.

En términos mediáticos-políticos se traduce en el combate a lo que el bloque de poder detesta: el populismo.