El consultor del Papa pidió “un esfuerzo” por la unidad

“La CTEP tiene un ámbito de representación que es muy particular: son los trabajadores sin patrón; pero no los que eligieron por una cuestión ideológica armar una cooperativa, sino a los que el sistema los llevó a eso”, explicó Grabois en diálogo con Télam en el Vaticano, donde es uno de los organizadores del III Encuentro Mundial de Movimientos Populares que se hará entre el 2 y el 5 de noviembre.

“Es una realidad de los últimos años, y el movimiento obrero se tiene que reacomodar a esa realidad. Y sí, nosotros preferiríamos que exista una sola central donde coexista toda esta heterogeneidad ideológica, política y sectorial”, aseveró sobre su relación con las dos grandes centrales sindicales.

De todas formas, el dirigente designado consultor del Pontificio Consejo de Justicia y Paz por el papa Francisco, en junio pasado, aseguró que “nuestra responsabilidad ahí es importante pero no es mayoritaria. Son los dirigentes de las principales centrales que tienen que hacer un esfuerzo en ese sentido”.

Con ese marco, explicó que “hay una línea directriz en las 3-T (Tierra, Techo y Trabajo), que plantea a las organizaciones sindicales del mundo que existe una nueva realidad que no puede ser desconocida. Y en varios países esto está empezando a germinar en procesos de unidad entre el sector formal y el informal de los trabajadores”, describió, tras varios acercamientos en Argentina en ese sentido.

“Es la cultura del encuentro y el diálogo con las dos, CGT y CTA”, analizó, parafraseando al Pontífice.

Grabois es uno de los organizadores de la tercera edición del encuentro mundial de movimientos populares, tras las de 2014 en Roma y 2015 en Santa Cruz de la Sierra, donde el propio Papa se sumó al reclamo de “Tierra, Techo y Trabajo”.

En la previa del encuentro, del que participará entre otros el ex presidente uruguayo José Mujica, Grabois defendió la idea de que “el Papa tiene que hacer política, pero con P mayúscula”, y rechazó las críticas que recibe Jorge Bergoglio en Argentina.

“Todos los cristianos y las personas que viven en el mundo tenemos la obligación de preocuparnos por las microrelaciones, o sea ser una buena persona; pero también por las macro relaciones. Y eso tiene una relación directa con la política, uno no se puede hacer el tonto con eso”, sentenció Grabois.

“Después, las sobre interpretaciones que hay en la Argentina tienen motivaciones diversas. Por ahí la corteza de miras de algunos intelectuales sin talento y eticistas sin bondad; intereses corporativos; intereses partidarios -que no es lo mismo que intereses políticos-; alguna confusión, problemas de comunicación”, enumeró.

“En este encuentro se reúnen 90 organizaciones de más de 60 países… el que lo quiera interpretar en clave argentina… no se puede hacer nada contra eso. Y esto aparece por izquierda y por derecha: yo he leído manifestaciones absurdas tanto en Página/12 como en Clarín. Una especie de conspirología donde los que dan la información tiene como fuente micrófonos ocultos porque hablan de llamados telefónicos que nunca existieron, de reuniones que nunca pasaron”, criticó.

“Francisco prefiere una Iglesia accidentada que una Iglesia enclaustrada, y hay riesgos que tenemos que asumir”, finalizó, tras marcar que el encuentro mundial “no es anti-Macri”.

En ese marco, planteó la importancia del encuentro en un contexto mundial en el que “es absolutamente evidente que los grandes desplazamientos de población no fueron provocados por los pueblos que los sufren y que hoy son rechazados en los países centrales”.

“Me animaría a decir que fueron los propios países centrales los que llevaron la guerra a esa zona. Y que esas guerras tienen que ver con las necesidades socioeconómicas de los sectores del capital concentrado de obtener recursos naturales, de apropiarse de la tierra, del petróleo”, agregó, anticipando otro de los ejes que tendrá el encuentro del que participarán más de 200 delegados de 65 países.

“Ahí hay una voluntad explícita de poner el dinero por encima del ser humano, y eso que combatirlo con la fuerza del más débil que siempre es la paz”, pidió.

En esa línea, el abogado argentino pidió “también interpelar a las potencias, pero no solamente a los Estados; las potencias hoy son fundamentalmente las empresas trasnacionales y los grandes monopolios sobre el desastre al que están llevando a la humanidad”.

Con la encíclica papal Laudato Si’ como uno de los documentos en los que se inspira el encuentro, Grabois aseguró que “el cambio climático es algo que ya no tiene discusión en el ámbito científico, aunque los pueblos lo venían denunciando desde mucho antes”.

“Las desigualdades sociales a la larga o a la corta van a estallar. Nos están llevando al abismo, se puede retrasar un poquito más o menos, pero si no hay un cambio de estructuras la convivencia en la tierra va a ser realmente difícil”, agregó.

Grabois es uno de los organizadores de la tercera edición del encuentro mundial de movimientos populares, tras las de 2014 en Roma y 2015 en Santa Cruz de la Sierra, donde el propio Papa se sumó al reclamo de “Tierra, Techo y Trabajo”.

fuente: TELAM