El enigma del consumo condiciona a la economía en año electoral – Por Leandro Renou

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Los grandes supermercados están desconcertados con lo que ocurre con el consumo más básico. Aún no levanta el gasto de las familias y no parece haber una perspectiva medianamente confiable de recuperación. Hace unos días, la consultora Scentia, que trabaja para las grandes superficies, reportó que el consumo cayó 5,6% en marzo, luego  de un febrero con 6,6% de retroceso. Y un dato aún más fuerte: en ese mes, la venta de alimentos se retrotrajo 8%, dando la pauta de que los sectores medios y bajos no están comprando al ritmo que lo venían haciendo. Scentia concluye que aún no se percibe una recuperación que de vuelta la tendencia.

Esta situación casi le garantiza al Gobierno que la economía no llegará a octubre con un rendimiento que influya en el voto. Siendo el consumo casi un 80% del PBI el dato no es menor. En este sentido, los economistas oficialistas y opositores consideran que, a lo sumo, la economía mejorará algo por arriba del 2%. Un número que no permite ser usado electoralmente y que arrastra otra cuestión clave. Esas cifras de mejora no derraman en los sectores bajos, y no llegan a cubrir expectativas en el segundo y tercer cordón del Conurbano, zonas en las que el Gobierno Nacional no llega a hacer pie de cara a la madre de todas las batallas: la elección legislativa en la Provincia de Buenos Aires.

Así las cosas, Cambiemos le apuesta todo al efecto que pueda tener el devenir de las paritarias que aún quedan sin definir para saber si ese dinero extra en el bolsillo irá al consumo. Y el segundo escenario, el más firme, es la apuesta al repunte de la Obra Pública, que también genera un efecto colateral en el consumo y un crecimiento en el empleo. En el Ejecutivo saben que si Argentina crece empezará a hacerlo a una velocidad crucero, no habrá explosión del PBI, y no habrá mejoras que se sientan en el bolsillo en los inmediato. Las cosas dejan todo librado al azar de la política: resta saber quiénes serán los candidatos, pero con la economía alicaída al oficialismo se juega todo a sostener una gestión moderada con los candidatos de perfil bajo que pidió Jaime Durán Barba. En síntesis, en las mesas de empresarios lo que puede pasar en octubre es casi un enigma que recién se develará horas después del mismo escrutinio.