El Gobierno piensa en una economía creciendo moderado, sin consumo ni industria. – Por Leandro Renou

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Con las PASO Legislativas a la vuelta de la esquina, en el Gobierno conviven posturas diversas sobre el diagnóstico de corto plazo sobre la economía. Pero la conclusión a la que llegan es única: más allá de tensiones internas sobre un rumbo determinado a tomar, se descarta que la economía crecerá este año de forma moderada, y con todos los influjos posibles menos los del consumo y la industria. Esta última es una idea que está clara en el adalid del Mauricio Macri en el combate a la inflación, el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. El economista entiende que sin esos dos ítems, el PBI puede tener una mejora de entre 3 y 3,5%. Pero no es la única posición: hay una línea un poco menos dura que considera que si el gasto de los hogares no se recupera, la gente no verá ese crecimiento reflejado en ningún aspecto de su vida, lo que tiene un efecto negativa a nivel política de cara a las perspectivas de Cambiemos para octubre.

En este contexto, no es casual que la oposición en su conjunto se haya propuesta una campaña centrada en la marcha de la economía. Y la situación va más allá de la designación de economistas como candidatos en las listas de Unidad Ciudadana, el tándem 1 País y el Cumplir de Florencio Randazzo.

El ala más flexible de Cambiemos alerta, de todos modos, que más allá de que numéricamente el crecimiento pueda darse sin consumo ni el pleno de la industria (sobre todo pymes), esa variante afronta dos problemas serios: en primer lugar, un crecimiento de 3% no representa una mejora en términos reales. El segundo punto, sin industria ni consumo sigue latente el riesgo de pérdida de puestos de trabajo. Una cuestión que ya se está plasmando en algunos casos concretos como el cierre de la planta de Pepsico en Vicente López, los despidos en Walmart Sarandí y el cierre de la química alemana Lanxess.

Es el flanco más débil del Gobierno en campaña, lo que generó una derivación de la temática del oficialismo hacia el combate a la corrupción, la transparencia y otras cuestiones más estructurales. Es que, además, los dos candidatos de Cambiemos en Provincia de Buenos Aires (Esteban Bullrich y Gladys González) no hacen pie en materia económica y les costaría disputar el tema en los debates que se vienen.

De todos modos, la expectativa oficial es que en octubre la situación sea mejor en materia económica que la actual, para ver si hay un mayor acompañamiento en el voto de los sectores que más sintieron los efectos de los aumentos de tarifas, caída del consumo y golpes al bolsillo.

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