El mensaje de la calle – Por Guillermo Justo Chaves (1)

Los acontecimientos ocurridos entre el lunes y el miércoles pasado constituyen un hito único en la historia, por lo menos reciente, en materia de movilización popular. Tuve la posibilidad de participar en dos de las tres marchas, y realmente es necesario estar ahí para medir el impacto social, así como el sentimiento de los diferentes manifestantes.

Lo cierto es que una mirada rápida y de conclusión fácil nos lleva a decir que tanto la marcha docente como la de los trabajadores fue para oponerse a acciones u omisiones del gobierno de Cambiemos. La contundente movida femenina se la podría englobar en el contexto del paro internacional pero, sin embargo, no dejó de extrañar el silencio o al menos la ausencia de apoyo del gobierno o de sus (escasas) referentes mujeres. Lo que, a mi criterio, se trata de un síntoma acerca de la visión que tiene el macrismo sobre los movimientos que reivindican derechos.

Dicho esto, de las multitudinarias manifestaciones emergen conclusiones y mensajes hacia la dirigencia y la sociedad. Lo sintetizamos como el “mensaje de la calle” para oponerlo a la lógica institucional propia de nuestra democracia representativa donde la gente se expresa de modo “indirecto”. Aquí el método de expresión fue “directo”. Cada uno intentó llevar agua para su molino en estas cuestiones pero a mi entender “hubo para todos” como decimos en el barrio.

Empecemos por las conclusiones. Las más importantes fueron cuatro. La primera de ellas la denomino “conciencia de derechos”. Tanto el colectivo docente del 6, como el pueblo trabajador del 7, y la multitud de mujeres del 8, tienen en claro cuáles son sus derechos. Van a pelear por ellos y no van a dejar avasallarse por ningún gobierno ni ninguna política. Esa conciencia de “piso de derechos” es un rasgo cultural distintivo del pueblo argentino y no va a ser ni “manso” no “sumiso” frente al peligro de pérdida de esos derechos o -más en el caso de las mujeres- frente a la obstrucción del camino a la verdadera igualdad.

La segunda de ellas sostiene que existen “demandas no escuchadas”. Se vincula con la conclusión anterior y con la siguiente. Las demandas consisten en tener paritarias nacionales libres, recuperación del poder adquisitivo del salario, defensa del aparato productivo, restricción de importaciones, distribución del peso de las medidas a los sectores más beneficiados y que casualmente son los de mayor poder adquisitivo.

La tercera tiene que ver con el cuestionamiento a la “política económica del gobierno”. Los ejes de las medidas sostenidas en la idea de ajuste y reducción de la inflación a cualquier costo -pese a que la inflación no bajó-, la prioridad de esas “metas de inflación” por sobre la defensa del trabajo de los argentinos y las decisiones siempre a favor de los más poderosos (desde la quita de retenciones a mineras, blanqueo de familiares de funcionarios, el Correo, Avianca, perdón de deuda a las energéticas, etc). Macri va a tener una dura resistencia. A ello, se le suma la idea ya extendida que no existe un proyecto o plan de gobierno. Son medidas “a medida”, valga la redundancia de un “plan de negocios”.

La cuarta está relacionada con la “conflictividad social”. El desconocimiento de la realidad social pone al gobierno de PRO y sus aliados como aislados de lo que pasa en los sectores populares. A eso debemos agregarle la soberbia de patrón de estancia que los coloca en la situación de “no hay peor ciego que no quiere ver”. La angustia, la necesidad, los problemas para llegar a fin de mes y acceder a los bienes necesarios para la subsistencia han generado lo que hoy está pasando: cruje el tejido social. Y esto es muy peligroso.

Vamos a los mensajes. El primero, para Mauricio Macri y su gobierno. El mensaje de la calle es que ponga un freno a estas políticas que generan pobreza, desempleo, crisis social, imposibilidad de “llegar a fin de mes”, porque el pueblo trabajador va a resistir.

El segundo, es el mensaje de la calle para la CGT. Como circulaba en las redes el célebre mensaje de Juan Perón: “Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”. Si las bases no se sienten representadas van a desconocer a las cúpulas sindicales. La sospecha de pactos bajo la mesa con el gobierno o este “macrimoyanismo” expresado en la conducción del fútbol no va a ser más tolerado si se negocian los derechos de los trabajadores.

El tercer mensaje de la calle es para el “kirchnerismo duro” por ponerle un adjetivo. Ha dejado de interpelar a la mayoría de la sociedad en su momento y ahora a la mayoría del proyecto popular. Ha sido un ciclo histórico importante del peronismo y lo seguirá siendo. Hoy es una expresión sí, pero una más. Debe tomar nota de ello.

El cuarto mensaje es para el “peronismo” en su totalidad (kirchneristas duros, moderados y no kirchnernistas. Desde Cristina, hasta el último militante). El martes el peronismo comenzó resolver su crisis. Se empezó a dirimir el liderazgo, o a alumbrar uno nuevo. La calle, si uno la caminaba, era un mapa geográfico de las distintas vertientes del movimiento popular. El peronismo busca cuadros políticos creíbles y sostenibles. Muchos de los que estuvieron tienen que entender que pasó su momento. Deben acompañar, pero ceder protagonismo. Veremos quién o quienes encienden la llama. Quién logra provocar esa síntesis que logre interpretar ese “mensaje de la calle”. El clamor de la renovación se hizo presente.

Finalmente, el mensaje para los medios y la sociedad. La idea de querer construir una posverdad con fotos parciales de las marchas que quieren diseñar una situación a medida de algunos tiene poco margen. La realidad duele. La foto no es la del palco de CGT. Es la de miles de docentes, cientos de miles de trabajadores y multitud de mujeres. Si no lo entienden esa realidad más temprano que tarde los pasará por encima.

(1) Dirigente justicialista. Magister en Ciencia Política. Abogado. Profesor de Derecho Político. Fue presidente de la Operadora Ferroviaria S.E. (hoy Trenes Argentinos)