El presidente de la República Checa es claro favorito para ganar las elecciones

El presidente de la República Checa es claro favorito para ganar las elecciones que se celebran mañana y el sábado, Milos Zeman, es un político controvertido y muy popular en su país, a contramano de muchos de sus homólogos occidentales, que declara sin complejos su abierto rechazo al Islam y al multiculturalismo.

Zeman, ex primer ministro y ex líder del Partido Socialdemócrata (CSSD) será -según los sondeos- el ganador en la primera ronda, aunque muy probablemente necesite un balotaje para revalidar el cargo que ocupó en los últimos cinco años.

Economista de profesión, el veterano político de 73 años que sufre diabetes y está aquejado de una neuropatía en las piernas mantuvo hasta último momento las dudas sobre si se presentaría o no a la reelección.

Durante sus primeros cinco años en el Castillo de Praga, sede de la Presidencia checa, Zeman mantuvo altos índices de popularidad, que han llegado en ciertos momentos hasta el 70%, aunque las encuestas le dan ahora sólo 32% en intención de voto, según informó la agencia de noticias EFE.

Su popularidad -sostienen analistas- se funda en que cultiva la imagen de un líder cercano al pueblo, que usa su mismo idioma, en ocasiones considerado grosero.

Su primer mandato coincidió con el del Ejecutivo del socialdemócrata Bohuslav Sobotka, con el que Zeman nunca ocultó sus desavenencias.

Durante la ola migratoria de 2015 y 2016, Sobotka fue inicialmente partidario de una política de acogida de refugiados de Medio Oriente, postura que Zeman rechazó desde el primer momento y llegó a decir que integrar a los musulmanes en Europa es “virtualmente imposible”.

Para mantener a los islamistas lejos de las fronteras -subrayó- era necesario que Occidente uniera sus fuerzas con el presidente sirio, Bashar al Assad.

En agosto encendió un debate sobre el burkini -el traje de baño para mujeres musulmanas que solo deja al descubierto la cara, las manos y los pies- al opinar que “no existe ninguna razón por la que su país deba tolerar” esa prenda.

Zeman muestra abiertas simpatías hacia Moscú, cuando buena parte de Occidente se mantiene a distancia del presidente ruso, Vladimir Putin, situción que se profundizó por la anexión de Crimea en 2014, que el líder checo justificó como algo “inevitable”.

Paralelamente, Zeman se muestra abiertamente favorable a Israel y a la decisión del gobierno de Estados Unidos de reconocer Jerusalén como capital de ese país.

En la década de 1960, Zeman militó en el Partido Comunista de la entonces Checoslovaquia, del que fue expulsado por criticar la invasión soviética de 1968, que acabó con el intento aperturista de la “Primavera de Praga”.

A partir de entonces, se convirtió en una voz incómoda para el gobierno comunista, por lo que perdió varias veces el empleo, y sólo pudo ejercer su vocación de analista económico cuando llegó la democracia en 1990.

Por entonces estaba afiliado al “Foro Cívico”, un movimiento de disidentes e intelectuales en torno a Vaclav Havel, el primer presidente de la época postcomunista del país.

En 1998 ganó las elecciones generales para liderar durante los siguientes cuatro años un Gobierno en minoría.

En 2001, tras abandonar el cargo de primer ministro, fue elegido como candidato de su partido para la elección presidencial en 2003, que acabó perdiendo contra el conservador y euroescéptico Vlaclav Klaus, elegido por los diputados de la Cámara Baja y el Senado.

Tras una década alejado de la política, tiempo en el que escribió sus memorias, Zeman se presentó y ganó las primeras elecciones directas a la presidencia checa.

El presidente checo está casado en segundas nupcias y tiene un hijo de cada uno de sus dos matrimonios.