Galuccio, el predicador que sedujo al “ala rebelde” de la Ofephi – Por Leandro Renou

La elaboración de una nueva Ley Corta de Hidrocarburos, que amenazaba con quebrar la paz energética entre el Gobierno Nacional y las provincias petroleras, terminó transformándose casi en un calmo sendero hacia un texto consensuado, sin quejas ni reproches. Días antes de la reunión que mantuvieron los referentes de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi) con la presidenta Cristina Fernández en Olivos, el titular de YPF, Miguel Galuccio, mantuvo contactos telefónicos y personales con los hombre de peso dentro de la organización. El entrerriano, hombre de consulta y extrema confianza de la mandataria en materia de energía, dialogó con Martín Buzzi, gobernador de Chubut y titular de la Ofephi; con el neuquino Jorge Sapag; y con el gobernador de Mendoza, Francisco “Paco” Pérez. Este último –al que se lo vio además en el lanzamiento del thinktank de la campaña Scioli 2015- era el más reacio a aceptar las condiciones de la nueva ley, sobre todo en un punto particular. El alma de la normativa: el rol que tendrán las empresas provinciales de energía en el nuevo mapa petrolero, sobre todo en lo que se refiere a las licitaciones de áreas de hidrocarburos no convencionales. Pérez en voz alta y el resto de sus pares por lo bajo, no querían perder beneficios justo en el momento donde, de la mano de Vaca Muerta, el país empezaba a aprovechar el potencial de gas y crudo shale. Además, los jefes de las provincias pedían que el Gobierno Nacional no se olvide del apoyo que los estados del interior le dieron al proceso de recuperación de YPF. Momentos álgido en el que casi todos revirtieron áreas a la YPF de los Eskenazi y Repsol, zonas que fueron entregadas a YPF incluso antes de aprobada la ley de soberanía energética en el Congreso.

Razones no les faltaban a los gobernadores para quejarse pero, con su estilo, Galuccio erosionó la expectativa de resistencia. El ex Schlumberger es calificado puertas adentro del Gobierno como un pragmático que hoy tiene vía libre para manejarse con libertad en algunas cuestiones. Les explicó a los gobernadores por qué, a su entender, era necesario modificar el sistema de “acarreo”, que les permitía a las empresas provinciales de energía entrar a licitaciones en forma directa y sin inversiones de capital. Mencionó que, luego del cierre del conflicto con Repsol, el Club de París y la inminencia de la terminación de la historia con los bonistas buitres, el país empezaría a recrear un escenario de inversiones extranjeras. Y que esos dólares hoy tan ansiados para apuntalar las reservas y darle un empuje a los niveles de actividad y empleo, irían en buena parte al sector petrolero.

Asimismo, detalló que según sus propios datos, el sistema actual espantaba inversiones porque obligaba a las empresas privadas a negociar con las provincias pagando comisiones.

Les adelantó que en su cabeza hay potenciales acuerdos con la italiana ENI, el que ya está en marcha con la malaya Petronas y lo que acercará Estados Unidos tras el acuerdo de cooperación binacional rubricado hace un mes. En una charla en la Universidad de San Andrés, el propio Galuccio mencionó además el potencial ingreso de fondos desde Japón y Europa.

Unos días después de esas explicaciones, los gobernadores se sentaron y rubricaron un documento de 7 puntos que incluye los lineamientos generales de la nueva ley. Dentro de ellos, las provincias se olvidan del acarreo y se adaptan a competir con las privadas en igualdad de condiciones en las licitaciones. Hasta algunos gobernadores como el propio “Paco” Pérez y el jujeño Eduardo Fellner pidieron un trabajo mancomunado entre Nación y Provincias para alcanzar el fin único: el autoabastecimiento.

Desde las consideraciones personales, el manejo “empresario” de Galuccio puede gustar más o menos. Pero la realidad manda y su convocatoria respondió, justamente, a la necesidad del Gobierno de aplicar un sistema de este tipo, luego de años de descontroles que terminaron minando los niveles de reservas e inversión, y poniendo al rojo vivo la balanza comercial de los energéticos.