Gils Carbó “logró un quiebre” entre los fiscales

El titular de la asociación Será Justicia, Máximo Fonrouge, afirmó hoy que la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, “logró un quiebre” entre los fiscales, al referirse al desempeño de la titular del Ministerio Público, quien presentó su renuncia a partir del 31 de diciembre próximo.

“Creó una gran división entre los fiscales. Logró un quiebre dentro de la Procuración”, sostuvo el ex presidente del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires en declaraciones a FM Delta.

Fonrouge recordó que la entidad que preside “impugnó en su momento (2012) su nombramiento porque le preocupaba que durante su desempeño en la Corte Suprema guardaba expedientes y que repitiera” ese procedimiento frente a la Procuración.

Ayer, Gils Carbó presentó su renuncia a través de una carta dirigida al presidente Mauricio Macri “con efectos a partir del 31 de diciembre próximo” con el argumento de que su permanencia en el cargo “redunda en decisiones que afectarán de manera sustancial la autonomía del Ministerio Público Fiscal”.

El titular de Será Justicia agregó que Gils Carbó “se convirtió en una suerte de militante de Justicia Legítima”, al referirse a la agrupación creada en 2013 por jueces, fiscales, defensores, abogados y profesionales vinculados al derecho y cercanos al kirchnerismo.

Sin embargo, aclaró que su cuestionamiento “no es por lo político sino por su desempeño”.

En ese marco, puntualizó que la Procuradora “modificó el régimen de concursos de los fiscales y estableció que los jurados para elegirlos los elegía ella y ella los presidía”.

Fonrouge admitió que el sistema también regía cuando estaba al frente de la Procuración su predecesor, Esteban Righi, pero que en ese momento no fue cuestionado porque “no se ejercía de forma arbitraria”.

También objetó que durante la gestión de Gils Carbó, en las ciudades del interior del país donde los postulantes concursaban para acceder a la fiscalía, una vez que eran designados “el mismo día o al día siguiente, lo movían a la ciudad de Buenos Aires”, según la conveniencia política del momento.