La conducción del peronismo: matices – Por Pablo Ibáñez


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Tras la reunión de intendentes de ayer, de 20 municipios, más la preparación de la presentación de Cristina mañana en C5N, esto induce a que Cristina vuelve a pararse en la cancha después del episodio del martes 16,  en la que aparecieron algunos invitados y algunos partidos que el peronismo -creo-  usó como excusa para exponer alguna posición, y que terminó generando una situación incómoda con más de 20 intendentes que no fueron al acto que terminó cerrando Máximo Kirchner en el polideportivo de Caras y Caretas -en la calle Venezuela-. Hasta ese momento la mayoría del peronismo marchaba en proceso lineal, donde quizás la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner no era “necesaria” y que, luego de esa fractura, dio un paso para atrás y ahora tienen que volver ya con Cristina con mayor protagonismo, para a tratar de unir todos esos pedazos donde se encuentra de todo.

Hay intendentes que tienen fascinación y adhesión absoluta con ella, y en este sentido la reunión de ayer responde a este grupo; hay otros que quizás no tienen una empatía absoluta con el punto de vista político e ideológico pero admiten que es la principal figura del peronismo y la que más mide, por lo tanto también -con cierto pragmatismo- pueden entender que es la figura detrás de la cual se tienen que encolumnar.

Ahora, aparece un matiz sobre la idea de quien conduce: hay algunos actores que aceptan la conducción de Cristina y se encolumnan detrás suyo o bien van detrás de quien ella señale como el candidato, en definitiva. Y otros que dicen que si Cristina no es candidata, la discusión tiene que ser más abierta, y todas las opiniones se deben volcar sobre la mesa.

Me parece que el gran matiz dentro de este espacio -dejando fuera de esta mesa al Randazzismo-, parece que está pasando por allí. Parece una sutileza pero no lo es, porque de alguna manera implica definir quiénes son los actores, que en términos prácticos tendrán la capacidad para definir las candidaturas pero -básicamente- cómo se empieza a configurar o reconfigurar la toma de decisiones dentro del peronismo bonaerense después de la derrota del 2015 y de esta reconstrucción bastante trabajosa y difícil que se viene gestando a lo largo de este año y medio.

Hay dos cosas que me parece que hay que apuntar: una es la cuestión de Cristina volviendo a decir “muchachos si es necesario, si la única figura ordenadora de este caos soy yo, soy candidata” y eso también -haciendo una interpretación-  implica que si ella puede construir un espacio de unidad con potencia electoral sin meterse en el barro de la elección, lo haría, y creo que ese era el plan A.

Pero se entró en una serie de complicaciones con el tema de la conducción. Recordemos la ausencia de intendentes del martes 16 y la escena de Boudou y D’Elía, ésta tenía que ver con el cuestionamiento a quién definía las acciones y hacia dónde se iba encaminando la estructuración de la toma de decisiones en el PJ.

La reunión de intendentes transmite la prioridad de que haya una lista de unidad en la que Cristina estaría dispuesta a participar o no priorizando la unidad. Por otra parte, lo de Randazzo está bastante avanzado porque cree en que las PASO fortalece la candidatura. Y en este sentido, es posible que haga algo alocado al punto tal de llegar a una posible elección PASO con Cristina: Randazzo ya desechó la llave de la gobernación bonaerense en otra oportunidad, y un dirigente que toma tal decisión quizás esté aspirando a que Cristina no sea candidata. En efecto, a él no le gustaría compartir boleta ni con Cristina ni con Scioli para que su figura tome volumen. Sin embargo, Randazzo consideró siempre que las PASO fortalecía al candidato. Según él, si él fuese a las PASO con Cristina, ella saldría fortalecida y el gobierno podría perder la elección en agosto, y en eso cree que el gobierno se equivoca si cree que las PASO debilitaría a Cristina.

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