La gran final se pone en marcha, la campaña por el balotaje comienza y los jugadores salen a la cancha – Por Iris Graciela Merino Cabral

scioli macri

La elección a presidente en Argentina tuvo su primer partido en las PASO, el resultado de las mismas anunció en el marcador Daniel Scioli 1, Mauricio Macri 0. Esta fue la primera contienda y bajada a la realidad, los primeros 90 minutos habían llegado a su fin.

El rendimiento de los jugadores políticos se observó a través de las campañas realizadas, y así, como en el futbol, cada uno de ellos tuvo que hacer las lecturas de sus errores y aciertos, algunos con mayor premura y otros luego de disfrutar de los festejos.

En el caso del Mauricio Macri ocurrió inmediatamente después de conocer los resultados, el candidato de la alianza Cambiemos supo leer que su error se estableció en sus políticas planteadas, no sería suficiente para la próxima contienda, partido, conglomerar bajo su figura solo al voto “anti- K”, y con estrategias políticas poco creíbles salió a buscar la porción del electorado que no había considerado. El nuevo planteo táctico dictaminó una apertura en su discurso, de repente los planes sociales eran necesarios, como así también la defensa de los derechos de los trabajadores, la asistencia en la salud, la reivindicación a la escuela pública y Aerolíneas Argentinas debía continuar en manos del estado al igual que YPF.

Equipo ganador no se toca, se dice en el futbol, Daniel Scioli mantuvo la coherencia de la campaña realizada y la confianza del ganador le jugó una mala pasada, quizás debió tener en cuenta el nuevo planteo propuesto por su oponente. La rivalidad entre un Menotti Sciolista y un Macri Bilardista queda en evidencia según el discurso de ambos candidatos.

La campaña “sucia” se pone en juego, la denuncia en manos del socio mediático de Cambiemos jaqueó a Aníbal Fernández, como lo hicieron en elecciones pasadas con el candidato a jefe de gobierno Daniel Filmus, y ya pocos recuerdan el escándalo de contratación con Fernando Niembro en la ciudad de Buenos Aires.

Comenzó el segundo partido, la elección presidencial general sale a la cancha y otros 90 minutos de tensión tuvieron en el vilo al pueblo argentino. Luego de la espera se publicaron los resultados oficiales y si bien Daniel Sicioli seguía primero, esta vez el resultado decía Mauricio Macri 1, Daniel Scioli 0. Existe también en el futbol otra frase latiguillo, “todos los partidos deben ser jugados”, los puntos no se otorgan a per se, no basta con tener un mejor equipo. Las expectativas del candidato del Frente para la Victoria validadas por la prensa y las encuestas, daban como vencedor a Daniel Scioli en primera vuelta, y en caso de que no sucediese, la diferencia entre el primero y su segundo oponente sería de al menos un 8%. Sin embargo y como ya se dijo “todos los partidos deben ser jugados”, Daniel Sicioli sacó el 37,08% y Mauricio Macri un 34,15%, solo el 2,93% de diferencia entre uno y otro.

Nuevamente a hacer los deberes, Mauricio Macri sacó rápido desde la media cancha para promover su victoria en los medios y así arengar a la hinchada expectante. Daniel Sciioli, revisó su táctica y salió con los tapones de punta, mando todo el equipo al frente y el pueblo espera con ansia el cruce de ambos en el debate. El candidato del FPV representa el cambio con continuidad, él es el original, el que nunca cambió su discurso y el que propone el consensó a través de la economías regionales sin tener que retroceder a políticas que tanto daño le han hecho a la Argentina, según lo explicó en un programa de televisión.

El 22 de noviembre se juega la gran final, el electorado argentino participará del balotaje y las apuestas están abiertas. Jugadores que ya no participan de la contienda como Sergio Massa, los espacios de izquierda y el voto progresista tienen juegan en las campañas en una suerte de repechaje. El escenario se prepara para tener al fin al vencedor de la copa, al nuevo presidente de los argentinos. Los últimos 90 minutos se ponen en juego y al igual en el futbol, se desempata por penales.

Referencia de la autora: Iris Graciela Merino Cabral, estudiante de Relaciones Públicas de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA)