La misma discusión: ¿los mismos actores? – Por Pablo Ibáñez

2017, la tercera vuelta del 2015

Daniel Scioli, Sergio Massa, Margarita Stolbizer, Elisa Carrió y el apellido Macri. La elección del 2017 se perfila como un rebote, un eco repetido, de las disputas del 2015. En la grilla de candidatos, aparecen varios de los que fueron presidenciales y hasta se cuela el apellido del ganador de aquel turno, Macri, a través de su primo Jorge.
La posibilidad de que se repitan varios actores de aquella pulseada tiene un sentido más profundo que la mera repetición. Supone, ante todo, que la discusión simbólica de las legislativas del 2017, el primer test serio del macrismo en el poder, volverá a ser la del 2015: “pasado” vs “futuro”.
Si, como puede ocurrir, Cristina de Kirchner aparece en la escena bonaerense como candidata a senadora, el antagonismo será más poderoso y el debate electoral será un doble plebiscito: el duelo entre los doce años del kirchnerismo y los dos años del macrismo, con el trasfondo del ajuste versus la herencia recibida.
El proyecto K versus el Modelo M.
¿Es incomprensible? No. Lo que dejó sobre la mesa la elección del año pasado fue una derrota del peronismo, voluptuosa en término de espacios perdido (la Nación, Buenos Aires, Mendoza, Jujuy, intendencias importantes de todo el país como Quilmes, Lanús, Mar del Plata) pero, desde el punto de vista anímico, el FpV sintió que no perdió del todo.
El resultado del balotaje, con un margen estrecho de 2,5 puntos, instaló esa idea cuando en verdad la derrota fue durísima en términos de dominio. De controlar el 80% del poder institucional, el peronismo pasó a controlar el 25%.
El accidentado devenir de la gestión de Macri le dio el elemento adicional. El razonamiento K es: “Si no perdimos por palizo y a Macri no le salen bien las cosas, quiere decir que estamos vigentes”.
Sin embargo, en universo kirchnerista se retrajo rudamente y tiene volumen y presencia casi exclusivamente en la provincia de Buenos Aires y, en particular en zonas del conurbano, donde comparte “masa” con el PJ que empuja una renovación.
La reivindicación de Antonio Cafiero, por la renovación de los ’80, apunta a consolidar dos enfoques: que Cristina es el Herminio Iglesias de este tiempo pero que el PJ que escoltó a Herminio tiene lugar en lo que viene; y que el PRO es un escalón temporal y más temprano que tarde, el peronismo reconfigurado volverá a reinar.
Si eso ocurriese, algo que está en gestación pero que carece por ejemplo de un candidato, podría romper la tendencia del 2017 como tercera vuelta del 2017 porque la discusión sobre el ring electoral tendrá otro tiempo verbal.