LA MUJER QUE INTEGRABA LA PAREJA DE POLICÍAS DETENIDA POR EL DOBLE CRIMEN DE PARQUE AVELLANEDA ERA CONSIGNA DE LA CUADRA

La policía de la Ciudad que fue detenida por el crimen de un matrimonio ocurrido en el barrio de Parque Avellaneda junto a su pareja, también integrante de la fuerza, se desempeñaba como consigna en la cuadra y había entablado una relación fluida con al menos una de las víctimas.

Así lo indicaron vecinos de Alberto Chirico, de 71 años, y de su esposa de 63, María Delia Speranza, quienes fueron ultimados a tiros en la cabeza con un arma con silenciador el 11 de junio pasado en su vivienda de Eugenio Garzón 3587.

En horas de la tarde de esa jornada, efectivo de la misma fuerza que recorrían la zona observaron la puerta de la casa abierta y tras contactar a una hija del matrimonio, entraron al lugar y encontraron los cuerpos con sendos disparos en la frente.

Los detenidos por el caso, a partir del lunes pasado, son los oficiales de la Policía de la Ciudad Sonia Soloaga y Diego Pachila.

Una de las claves para atrapar al matrimonio, es que la mujer policía denunció en la misma jornada que delincuentes la habían asaltado cuando circulaba con su auto, para despojarla de 300 mil pesos en efectivo y su arma reglamentaria.

La oficial dijo en su denuncia que en el momento del asalto realizó dos disparos, la misma cantidad de tiros realizados para cometer el crimen.

Además, no se pudo hallar testigos que hayan visto el asalto, el cual tampoco quedó registrado en cámara de seguridad alguna.

Según indicaron vecinos de la cuadra, Soloaga era la consigna de la zona desde hacía tres meses.

«No era como otros policías, se daba con los vecinos, por eso me sorprendió lo que pasó, y ahora quiero que se pudra en la cárcel, por dentro tengo mucha bronca», expresó un vecino.

Otro habitante del barrio comentó, en declaraciones al canal TN, que la víctima había entablado una relación fluida con la uniformada, a la que en ocasiones había invitado a comer en la casa.

Sostuvo que «el hombre era el que siembre estaba en la casa, arreglándola o pintándola, y hablaba mucho con la policía».

«¿En quién confiamos si no podemos confiar en la Policía? Fue un balde de agua fría enterarnos que la detuvieron. Uno quiere ser buen vecino, charlamos, interactuamos con los policías y pasa esto», se lamentó.