LIFSCHITZ NO DESCARTA UN FRENTE CON MASSA, LAVAGNA Y GOBERNADORES DEL PJ

Junto a Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín, Lifschitz forma parte de un bloque de dirigentes socialdemócratas que jugarán juntos en la elección, y que están en tratativas con Argentina Federal para ver si es posible confeccionar un espacio más amplio que logre “romper la polarización” entre el kirchnerismo y el macrismo.

Estos tres dirigentes rechazaron en las últimas horas el convite de Martín Lousteau para ser “el ala izquierda” de Cambiemos, y buscarán un camino intermedio que los encuentre junto a sectores del peronismo y del radicalismo.

“Eso está más en la imaginación de Lousteau que en la realidad. Nosotros tenemos una posición muy crítica de este Gobierno. La hemos tenido desde el inicio de la gestión y ahora que la cara del Gobierno se ve con mayor nitidez”, afirmó Lifschitz, al descartar de plano una alianza con el oficialismo.

“Tenemos vocación y voluntad de construir un espacio alternativo que pueda sumar a dirigentes del peronismo y de otras fuerzas políticas con vocación de superar la grieta y de construir otra propuesta progresista, federal y popular para sacar al país de la crisis económica y vincularlo a un proceso de desarrollo con inclusión social”, dijo.

Agregó, en esta línea, que mantiene “diálogo” con Massa, con Lavagna, con sus pares Juan Manuel Urtubey (Salta), Juan Schiaretti (Córdoba) y Gustavo Bordet (Entre Ríos), además de dirigentes gremiales y del radicalismo.

En declaraciones a radio El Destape, el mandatario socialista aseguró que “no alcanza” con tender puentes de unidad con el peronismo de Argentina Federal, ya que esa constituiría “una opción del 5, 6 o 7 por ciento que no movería el amperímetro”.

Destacó que en pos de ampliar la posible alianza electoral mantiene conversaciones con importantes dirigentes del radicalismo que llegado el momento podrían despegarse de Mauricio Macri.

“La chance de romper la polarización y formar una tercera propuesta superadora supone una amplitud muy grande en cuanto a la procedencia política de sus dirigentes. Pero además es factible construir un programa sobre grandes líneas”, aseguró.

Para Lifschitz, el Gobierno que asuma en 2019 “va a encontrar un país más devastado, infinitamente más complejo en lo social y económico que el país que había en 2015”.

“Va a requerir una conducción con una base de sustentación amplia y con capacidad de negociación con distintos sectores de la política. Sino va a ser imposible la gobernabilidad de la Argentina en un escenario de crisis”, completó.