Los candidatos de los buitres – Por Omar López

La American Task Force Argentina, es el grupo de operación político y mediático del ala de ultra derecha del Congreso norteamericano. Desinforma y desprestigia al gobierno argentino y se apoya en sus terminales periodísticas locales agrupadas en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). La fuente citada por la ATFA es el diario La Nación que el pasado domingo difundió que “un grupo de ejecutivos de negocios más importantes de la Argentina está ansioso y preocupado por las estancadas negociaciones entre los acreedores  de la Argentina y el gobierno.”

Se trata de ejecutivos, empresarios y líderes de la industria y la banca en el país, integrantes del Foro de Convergencia Empresaria. Citan al presidente de la Asociación Argentina de la Empresas, Jaime Campos quién expresa la ansiedad de su sector ante las negociaciones.

Otro mencionado es el presidente de la Cámara de Importadores de Argentina, Diego Pérez Santisteban, preocupado por volver a los mercados de capitales para el financiamiento externo de las tasas más bajas. El titular del Banco Macro, Jorge Brito, afirma que un acuerdo con los acreedores traería inversión inmediata.

La American Task Force Argentina también cita al editorialista de LN, Joaquín Morales Solá, que insiste que “La renuencia al diálogo es una mala imagen para un país con ya mala imagen…”

Y finalmente lo esperado; la agencia británica Reuters provee la información de algunos de los principales candidatos a la presidencia de la Argentina que hacen saber que una solución para resolver el problema de la deuda es esencial para (sus programas de reforma) económica previstos. Quienes parece que diseñaron programas de reforma al modelo económico argentino son el gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, el intendente de Buenos Aires, Mauricio Macri y el legislador Sergio Massa.

Scioli, afirmando «de que una solución se puede encontrar y que podemos normalizar nuestra relación con los mercados internacionales, defender con inteligencia nuestro país (¿?).  La American Task Force Argentina destaca que The Wall Street Journal citó a Scioli diciendo: «La solución es llegar a un acuerdo, y un acuerdo, obviamente, significa pagar».

Para un distraído puede resultar llamativo el gobernador sostenga que «Todo a favor de un acuerdo negociado con los fondos como una forma de desbloquear la inversión en energía muy necesaria y la financiación de bonos globales para aliviar la presión sobre las reservas de los bancos centrales empobrecido». La operación mediática de los Buitres, punta de lanza de una operación más compleja de la ultra derecha norteamericana y europea es poner en boca del gobernador que «La solución es llegar a un acuerdo, y un acuerdo, obviamente, significa pagar».

Massa y su asistente económico, ex titular del Banco Central, Martín Redrado, sostienen el mismo criterio; pagar y no quedar aislados.

Doce horas más tarde de estas declaraciones el Juez Thomas Griessa rechazó el pedido de la Argentina para reponer el stay que permitiría evitar el default técnico. Y casi en simultaneo el fondo Elliott del financista Paul Singer difunde un comunicado en el que afirma que «esta disputa podría resolverse rápido si Argentina inicia conversaciones». Escrita por los guionistas de Juegos de Tronos. Malditamente impecable.

En este ajedrez el gobierno mueve sus piezas y repercute sobre un escenario  más amplio que el juzgado en Nueva York. Abarca una disputa por la estructura económica nacional, se anota en el nuevo cuadro geopolítico tironeado entre Estados Unidos, Europa y Japón frente a Rusia, China y el Brics. Se cruzan intereses antagónicos de un capitalismo en plena crisis y sin capacidad de alternativa ante las nuevas categorías políticas que produce  su astillado sistema global. En medio Unasur con procesos políticos y programas económicos de carácter popular en violenta disputa.

La necesidad de un nuevo orden jurídico internacional, una correspondencia entre acuerdos comerciales y la protección de los recursos económicos aún suena pragmático. El Estado argentino se encuentra condicionado entre opositores dispuesto a recomponer el viejo modelo de la usurpación económica, actuando con obediencia ante los poderosos grupos económicos que mandan en una estructura capitalista con más de un ochenta por ciento de su intervención.

No existe una conciencia nacional y popular con la suficiente organización, solidaridad y capacidad política para intervenir de diversas formas en semejante discusión histórica.

Unasur sigue teniendo una asignatura tan grande como la esperanza abierta en el continente desde el NO al Alca. Las asimetrías y discrepancias políticas e ideológicas entre sus mandatarios puso en un letargo la capacidad de intervenir sobre la defensa de los nuevos procesos en disputa de los Estados de signo populares. La desaparición de figuras de alta capacidad de interpelación sobre la inflexión de la historia como Hugo Chávez y Néstor Kirchner  no deben ser un sentimiento de ausencia sino un desafío ante la histórica batalla comenzada en el continente.

Seguirán atacando los buitres acompañados de muchos pre candidatos de rapiña enojados por la retención a los ganaderos de la timba sojera, pero nada atentos a las fábricas que se pueden cerrar, el regreso de la condenada desocupación, la ruptura del proceso de distribución de la riqueza, la asistencia a la tercera edad y a niños y adolescentes, la lucha sin par por abrir trabajo a diario, cultura información democrática e inteligencia nacional y popular.

Se juega tanto en tan poco tiempo. Un  problema que no es default; son los capangas del capitalismo salvaje, y la zoncera de Jaureche, la educación en la lucha de clases, en medio de los que piden por el impuesto a la ganancia y parece que no advierten que están por lanzar una bomba neutrónica.