Los Fondos Buitre – Por Alfredo Zaiat

Foto: TELAM

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Los fondos buitres reciben esa definición porque son grandes inversores financieros internacionales que se dedican a litigar deudas en default en tribunales de Nueva York. Los holdouts, en cambio, no participaron del canje de deuda en default y no iniciaron juicios. No es una diferencia menor. Los buitres no negocian porque la esencia de su actividad para obtener ganancias extraordinarias es iniciar juicios, financiar campañas de lobbies e influenciar en jueces y políticos, para ganar litigios.

En las semanas de la disputa más intensa con fondos buitres liderados por el financistas republicano Paul Singer cada parte juega a fortalecer su posición en un escenario complejo. Esa puja tiene varios condimentos con declaraciones más o menos encendidas, solicitadas, avisos legales, propaganda, búsqueda de apoyos locales e internacionales, lobby sobre la prensa, estrategias de seducción a otros actores directos e indirectos del caso. Todas las armas disponibles son desplegadas para robustecerse en un terreno donde los buitres tienen la ventaja de contar con el juez de aliado.

Pese a la motivación y contenido de la sentencia a favor de los buitres  Argentina ha planteando, incluso lo ha reafirmado ante el ejecutador de la sentencia nombrado por el juez, Daniel Pollack, que está dispuesta a negociar con los buitres que ganaron el juicio pero antes se debe liberar a los rehenes involuntarios capturados por Thomas Griesa: los bonistas del canje.

La sociedad Griesa-Singer apostó a que esos rehenes sean la principal arma de presión sobre Argentina, impidiendo que puedan cobrar y amenazando de ese modo con la posibilidad del default o inventando la categoría “default técnico”.

A lo largo de este largo proceso hubo decenas de intentos de embargar activos argentinos, hasta la Fragata Libertad en el principal puerto de Ghana, sin éxito. Es lo mismo que en su momento padecieron Perú y Zambia en litigios iniciados por fondos buitres, que obtuvieron órdenes judiciales de congelar activos de esos países, forzando de ese modo la cancelación de la deuda dispuesta por los jueces. El caso argentino siguió ese mismo recorrido hasta esa instancia, que fue superada por la persistente defensa entablada por el gobierno en diferentes tribunales del mundo. Los buitres no pudieron embargar ni congelar ningún activo del Estado argentino. Agotada esa opción de acorralamiento, Griesa apostó a retener los dólares de los bonistas para forzar el pago a fondos buitres. Esa fue la última movida del juez: bloquear el canje exitoso de deuda 2005 y 2010 para permitir que fondos buitres cobren. Sin poder capturar activos argentinos, pretendía desviar un flujo de fondos del país correspondientes a bonistas del canje hacia los buitres. Pero al concretar el pago del canje en las cuentasnúmero 15.098 y 15.002 del BoNY Mellon registradas en el Banco Central, la estrategia oficial permitió desarmar esa maniobra: esos dólares dejaron de ser un flujo de fondos de Argentina para convertirse en un activo de los bonistas del canje que por ahora está en poder de la entidad financiera neoyorquina.

Para empezar a deshacer el nudo en la madeja que él mismo ha creado, Griesa debería reinstalar el stay (demorar la ejecución de la sentencia) para dar tiempo para que venza el plazo de la cláusula RUFO (diciembre 2014) y para que el marco de la negociación para pagar a los fondos buitres, como ya se ha comprometido Argentina, sea en condiciones normales.