Más del 5% de la energía producida dentro del país tuvo origen en algún producto del campo

Más del 5% de la energía producida dentro del país tuvo origen en algún producto del campo, en especial la soja, el maíz y la caña de azúcar, de acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.

El trabajo destacó el creciente aporte a la vida cotidiana de los argentinos de los combustibles elaborados a partir de esos tres cultivos.

Los economistas de la entidad rosarina tomaron los datos del último Balance Energético Nacional publicado por el Ministerio de Energía, correspondientes a 2016, para precisar la participación de la energía “renovable” de base agropecuaria, y de allí surge que la agroindustria “aporta el 6,2% de la producción de energía primaria y el 5,5% de la producción de energía secundaria nacional”.

En el primer caso, la escena es dominada casi por completo por los combustibles fósiles, el gas y el petróleo, con más de 90% de participación.

No obstante, el informe muestra que los productos del campo vienen ganando espacio en la última década a partir básicamente de sumar el aporte a la matriz energética de los aceites vegetales (de soja y girasol), la leña, el bagazo de caña de azúcar y los alcoholes vegetales (de maíz y caña de azúcar).

“Estos cuatro componentes produjeron en 2016 cerca de 4.596 miles de TEP (tonelada equivalente de petróleo), lo cual representa el 6,2% de la producción de energía primaria de la República Argentina”, que fue de 74.358 miles de TEP ese año, precisó el trabajo.

Cuando esas fuentes de energía primaria se transforman en energía para su consumo directo (energía secundaría), el aporte del campo a esta matriz se reduce algunas décimas, al 5,5%.

En este caso, el sector agroalimentario proporciona biodiésel (de aceite de soja), bioetanol (de maíz y caña de azúcar), carbón de leña y coque (derivado del carbón vegetal). “Estos rubros produjeron en 2016 cerca de 4.537 miles de TEP”, describió la Bolsa de Rosario.

La producción total nacional de fue de 81.937 miles de TEP, según el informe.

De los datos previos surge con claridad que el aporte del agro a la matriz energética creció básicamente a partir de la instalación de dos industrias relativamente nuevas: una que produce biodiésel para exportar y para cumplir con el corte obligatorio de las naftas; y otra que elabora bioetanol para cumplir con el corte del 12% en el expendio local de gasoil.

El informe de la Bolsa rosarina destacó que en conjunto el aporte del biodiésel y el bioetanol llega al 4% de la producción nacional de energía secundaria.

“La Industria argentina del biodiésel es un caso sorprendente: para 2007 contaba con apenas nueve fábricas con una capacidad de producción teórica de 665 millones de litros. Hoy tiene 37 plantas (algunas de ellas de las más grandes a nivel mundial), con una capacidad de producción de 5.400 millones de litros”, destacó la entidad.

De la mano de las grandes aceiteras que muelen soja para obtener diversos subproductos, la capacidad de producción de biodiésel se multiplicó por ocho en diez años.

En el caso del bioetanol, en la actualidad funcionan cinco empresas que lo elaboran a partir de maíz con una capacidad de producción teórica de 514.500 metros cúbicos por año, mientras que otras diez fábricas (dependen de ingenios azucareros) lo obtienen procesando caña de azúcar y tienen una capacidad instalada de 482.850 metros cúbicos al año.