Merkel buscó contrarrestar temores sobre su posible fractura por la reforma de la política migratoria

El gobierno alemán de la canciller Angela Merkel buscó hoy contrarrestar temores sobre su posible fractura ante el desafío de uno de los partidos de la coalición oficialista de llevar adelante en solitario una restrictiva reforma de la política migratoria que rechaza la líder alemana.

En declaraciones a periodistas, el vocero de Merkel, dijo que la jefa de gobierno «confía» en su ministro del Interior y líder de la conservadora Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Horst Seehofer, y que el desacuerdo se centra sólo en uno de los 63 puntos del plan maestro del ministro para contener la inmigración.

Seehofer pretende cerrar las fronteras internas a los refugiados mientras no se consiga detener la llegada de inmigración ilegal a través de las exteriores, ya que tampoco se cumple el llamado sistema de Dublín -según el cual corresponde al primer país al que entra un inmigrante registrarle como peticionario de asilo-.

El portavoz Steffen Seibert repitió que la canciller tiene una «propuesta europea» y que el gobierno alemán «no puede actuar unilateralmente» y que por eso quiere «un consenso con los otros socios europeos que están afectados por esta cuestión», informó la agencia de noticias EFE.

Las declaraciones del portavoz se conocieron al día siguiente de que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y de Seehofer evidenciaran sus diferentes posiciones en relación con el plan del ministro.
Los diputados de ambas formaciones -que desde hace décadas forman un grupo parlamentario propio- se reunieron ayer por separado en el Parlamento y ahí pusieron de manifiesto una división que amenaza la supervivencia de su acuerdo de gobierno y pone en peligro la coalición, de la que también forma parte el Partido Socialdemócrata (SPD).

Seibert no quiso pronunciarse acerca de la posibilidad de que el ministro Seehofer haga efectivo su plan de inmigración en aplicación de sus competencias en la materia y recordó que lo que «vale» es el artículo 65 de la Constitución alemana, en el que se precisa que la canciller «determina las directrices políticas y se hace responsable de ellas».
Y añadió que la canciller Merkel «confía» en el ministro.