MONZÓ CULMINARÁ SU MANDATO EN DIPUTADOS Y SE DESPEDIRÁ DE CAMBIEMOS TRAS LAS ELECCIONES DEL AÑO QUE VIENE

Relegado hace tiempo de la mesa de decisiones del Gobierno, el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, se despedirá de Cambiemos en diciembre del 2019 al culminar su mandato como legislador nacional por considerar que ese espacio político ya no lo representa.

Fuentes cercanas a Monzó señalaron a NA que, luego de haber trabajado durante cinco años muy cerca del presidente Mauricio Macri y de haber sido un jugador clave para el desembarco de Cambiemos en la Casa Rosada, el oriundo de Carlos Tejedor ya no siente que tenga sentido estar dentro de un espacio en el que no lo valoran y del cual fue corrido.

Según supo esta agencia, el diputado nacional le dijo a sus colaboradores que ya hizo el “duelo” y que “para sanar, hay que alejarse”.
“Soy conservador y prefiero terminar bien y no romper ahora.

Me gusta terminar lo que empiezo por una cuestión de credibilidad y tranquilidad de conciencia. Le garanticé al Gobierno que no voy a armar otra cosa. Entiendo que ellos quieren que siga”, fueron sus palabras, según reprodujeron las fuentes.

En crisis al no ser tenido en cuenta en la definición del rumbo político de la fuerza gobernante, en abril pasado Monzó ya había amenazado con dejar su rol en Diputados para exiliarse en la Embajada de España, un lugar más placentero para él y su familia, sin compromisos políticos.

El pedido de Monzó fue escuchado por el Presidente, que luego se convenció de que era conveniente conservar en su función al bonaerense, a quien todo el arco político reconoce como un hábil estratega y de buen diálogo con las distintas líneas de la oposición, en un lugar crítico como la Cámara de Diputados.

Un ficticio asiento en la “mesa chica” de Cambiemos, que pronto se demostró que no era tal, bastó para contener el descontento del legislador, pero fue un parche coyuntural que no resolvió el problema de fondo y al cabo de pocos meses el conflicto volvió a salir a la superficie.

El “problema de fondo” tiene que ver con serias diferencias de visión política, que se fueron profundizando más y más con el correr del tiempo: Monzó sostiene que Cambiemos llegó a la política como un fenómeno novedoso que prometía amplitud y diversidad, pero en los hechos mostró la cara contrapuesta, encerrándose en el núcleo duro, sin incorporar dirigentes del peronismo “racional” ni de otros sectores de la oposición.

“¿Qué figura rutilante proveniente de la oposición incorporó Cambiemos desde el 2015 para acá”?, preguntó con sorna y algo de lamento Monzó a sus más allegados, según pudo reconstruir NA.

El proyecto del titular de la Cámara baja era bien distinto, y creía, tal vez con ingenuidad, que el Presidente era permeable a sus ideas.

Del optimismo del 2015 con el arribo al poder de Cambiemos, el diputado nacional pasó al desengaño en 2017, cuando luego de ser corrido del armado y de la estrategia electoral, vio con resignación cómo se imponía la tesis duranbarbista de intensificar “la grieta” y la polarización, bajo el amparo del jefe de Gabinete, Marcos Peña.

“Apuestan a la grieta pero eso es jugar a la ruleta rusa. El tiro te puede salir bien o te puede salir mal. Yo creo que Cambiemos debería romper la grieta e ir hacia el medio”, habría dicho en un diálogo informal con sus colaboradores más cercanos.

“Después de no jugar dos torneos seguidos, quedás con el pase libre”, fueron los conceptos que siguieron, pudo saber Noticias Argentinas.

Si bien resta más de un año para liberarse de la responsabilidad que hoy lo sitúa en la primera línea de fuego parlamentario, Monzó ya vislumbra un 2020 en el llano, preparándose para volver al ruedo en un espacio donde sea valorado.

Sectores del peronismo dialoguista, principalmente Sergio Massa, quieren marcarle los tiempos y lo tientan para que rompa ya con el oficialismo, a fin de armar la tercera vía entre Cambiemos y Unidad Ciudadana, pero Monzó no quiere saber nada con esa alternativa.

Más bien, prefiere tomarse “una pausa” y dejar que fluya el proceso político hasta las elecciones, y recién entonces comenzar a delinear los trazos gruesos de un “espacio transversal”, eso que Cambiemos no quiso ser.