Recesión – Por Alfredo Zaiat

Las señales recesivas en la economía son muy fuertes. Los principales indicadores de actividad acumulan varios meses de caída, y economistas cercanos al gobierno de Mauricio Macri indican que el mejor escenario para los próximos meses es que la economía no sigue retrocediendo, ya no hablan de recuperación. Las últimas cifras de la recaudación impositiva reflejan esa perspectiva negativa.

La recaudación fiscal aumentó en junio apenas un 24 por ciento respecto de igual período de 2015 y se ubicó por quinto mes consecutivo por debajo de los niveles interanuales de inflación. Para los últimos doce meses las estimaciones privadas de precios se sitúan en 43,6 por ciento.

Esa muy fuerte merma de los ingresos es un síntoma muy evidente del profundo ciclo recesivo que ha provocado la política económica del macrismo.

En una economía con caída del consumo y producción y una alta inflación, los ingresos tributarios evidencian notables caídas. A esto se suma la decisión de eliminar retenciones al complejo agroexportador y a la minería, que implicó la pérdida de recursos fiscales para financiar el gasto público. El IVA Impositivo (indicador de la marcha del mercado interno) avanzó 38,2 por ciento – por debajo de la inflación interanual- es una señal clara de caída del consumo.

El muy malo resultado de la recaudación impositiva es consecuencia de la política económica recesiva. No es por algún evento inesperado. Es el efecto de medidas que han debilitado el mercado interno, con caída del consumo por la pérdida del poder de compra del salario. La caída de los ingresos forma parte de un manejo fiscal por parte del ministro de Finanzas y Hacienda, Alfonso Prat Gay, descoordinado, beneficiando a unos pocos, procíclico en un contexto recesivo y sin sustentabilidad.

Con el mismo lenguaje vulgar de los propagandistas de la ortodoxia, se podría afirmar que para cubrir el bache fiscal autogenerado el gobierno de Macri asaltó la “caja” del endeudamiento externo que dejó el kirchnerismo gracias al significativo esfuerzo social del desendeudamiento; está preparando el “saqueo” de la “caja de los jubilados” con la liquidación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES pues capturará no sólo las utilidades sino también el capital de esa “caja”; y seguirá utilizando financiamiento de la “caja” del Banco Central al Tesoro Nacional, que para este año tiene previsto girar unos 160 mil millones de pesos.

Quienes se han presentado como buenos administradores y cuidadosos del manejo de las cuentas públicas han provocado un descalabro fiscal en apenas seis meses, con un horizonte aún más inquietante. Los ingresos tributarios y previsionales están descendiendo aceleradamente por la recesión autoinfligida, conocido círculo vicioso de deterioro del mercado interno gatillado por medidas regresivas: megadevaluación, despidos, shock inflacionario, caída del salario real, apertura importadora y tarifazo.

Por diferentes vías el macrismo dispuso transferencias de ingresos que están desfinanciando al fisco: eliminó retenciones al complejo agroexportador y a la minería; redujo los impuestos a los autos de alta gama y al champagne; aplicó otro parche en el Impuesto a las Ganancias para trabajadores en relación de dependencia; instrumentó la devolución a las provincias del 15 por ciento de la masa coparticipable para la ANSES; aumentó la transferencia de recursos a la Ciudad de Buenos Aires; y dispuso restringidas medidas sociales (aporte de emergencia y la devolución del IVA vía tarjeta de débito a titulares de la AUH y jubilación mínima). El engendro de ley votado en Diputados que en el Senado no ha recibido cuestionamientos en comisión, profundizará el desfinanciamiento por la inmensa exigencia de recursos para atender a una minoría de jubilados de más altos ingresos (juicios más reajustes de haberes), disminuirá hasta la insignificancia la carga del impuesto a los Bienes Personales, y suprimirá Ganancia Mínima Presunta, Ganancia por la compraventa de acciones en el exterior y Ganancias sobre dividendos distribuidos. Queda pendiente además la promesa oficial de modificar Ganancias para la cuarta categoría en 2017, y resta evaluar el impacto final en las cuentas públicas del tarifazo en agua, luz, gas y transporte luego de los topes dispuestos por la resistencia social a lo que aún sigue siendo un aumento desproporcionado.

El ministro Prat Gay está desplegando un endeudamiento externo vertiginoso y apostando al blanqueo de capitales para cubrir el inmenso bache fiscal provocado. Es una estrategia de muy corto plazo con costos inmensos de largo.