Retoman las conversaciones en la mesa de diálogo por el conflicto en Villa Mascardi

La mesa de diálogo conformada a raíz del conflicto en Villa Mascardi tras la muerte del joven Rafael Nahuel retomó hoy las conversaciones, cerca de las 14, con la participación como mediador del obispo de Bariloche, Juan José Chaparro.
Representantes del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), de organizaciones mapuches y de derechos humanos, entre otros, participaban del diálogo para la solución pacífica del conflicto de tierras, que ayer a las 16 había pasado a cuarto intermedio.
La reanudación de las conversaciones fue confirmada esta tarde a Télam por voceros de la Confederación Mapuche de Neuquén y de la Coordinadora del Parlamento Mapuche de Río Negro, que participan del encuentro junto a los representantes del Lof Lafken Winkul Mapu, la comunidad involucrada en el conflicto de tierras en Villa Mascardi.
Mientras que ayer la mesa de diálogo sesionó en la sede del sindicato docente rionegrino Unter, esta mañana las representaciones indígenas se reunieron en la sede del Obispado y la tratativas entre las partes se reanudaron alrededor de las 14 en el Centro Universitario Regional de Bariloche, dependiente de la Universidad del Comahue.
“La instancia de diálogo la hemos impulsado desde la parte mapuche”, dijo a esta agencia Luis Pilkimán, referente de la Coordinadora mapuche rionegrina, quien destacó la función mediadora del obispo Chaparro, “que permitió que nos podamos encontrar”.
Poco antes de que finalizara el cuarto intermedio, Pilkimán subrayó que “no hay discusiones en las cuestiones de fondo” entre las organizaciones mapuches pero que durante el receso, en la sede del obispado, aprovecharon para tratar “cuestiones menores” referidas a “superposiciones territoriales”.
“En cuanto al tema general, hay acuerdo entre todas las representaciones mapuches representadas en la mesa de diálogo”, insistió.
Pilkimán destacó además la participación en la mesa dialoguista de organismos de derechos humanos, en particular la APDH de Bariloche, organizaciones sindicales y sociales y las universidades del Comahue y de Río Negro.
También aludió a la participación del INAI, de su equivalente provincial rionegrino, el Codesi y añadió que hasta el momento fueron infructuosos los intentos de sumar a las conversaciones a Parques Nacionales, del que dependen las tierras públicas en conflicto en Villa Mascardi.
Entre tanto, el ministro de Justicia, Germán Garavano, fijó hoy la posición del gobierno nacional al afirmar que “uno no puede sentarse a una mesa de negociación a partir de la violación de una ley”, en alusión a la ocupación de tierras.
Además, dijo esperar que “se puedan reducir los niveles de violencia” en conflictos de tierras con comunidades mapuches.
“En esa mesa participa la interventora del INAI, Jimena Psathakis, quien ha transmitido la posición del gobierno para esto y para todos los conflictos”, apuntó Garavano en declaraciones a periodistas en el Centro Cultural Kirchner.
Por su parte, el obispo Chaparro dijo a Télam que, “en la busca de encuentro y diálogo, todos tenemos que ceder algo”, y sostuvo que se debe “evitar, antes que nada, cualquier muerte, como la de un chico de nuestros barrios, que tanto nos duele a todos”, en referencia a Rafael Nahuel.
El joven de 22 años fue herido de muerte por una bala calibre 9 milímetros el sábado último, en el marco de un operativo de Prefectura en la zona del Lago Mascardi que había sido desalojada el jueves de la semana pasada, pero en la que permanecía un grupo de integrantes de la comunidad mapuche Lafken Winkul Mapu.
Anoche, el juez federal Gustavo Villanueva liberó a los jóvenes mapuches Fausto Jones Huala y Lautaro González, que habían sido detenidos en esas circunstancias y que, a la vez, fueron testigos de la muerte del militante de organizaciones sociales del barrio Alto de Bariloche, un área de extrema pobreza en esa ciudad turística.
Por otra parte, con el patrocinio de la abogada Natalia Araya, de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, la familia de Rafael Nahuel pidió ser querellante en la causa que investiga el homicidio, caratulada actualmente como “muerte dudosa”.