Riquelme-Angelici: la “batalla” final – Por Adrián Hagelin

Riquelme ArgentinosLa salida de Juan Román Riquelme de Boca causó un fuerte cimbronazo, no solo en Boca sino también en el resto del fútbol argentino. Es cierto que las diferencias entre el mandamás de la entidad xeneize y el 10 ya eran irreconciliables, pero ambos convivían pese a sus desencuentros por el bien de la institución. En el final de la temporada ya se podía olfatear que las negociaciones para la renovación del crack de Don Torcuato serían realmente muy duras, y donde cada parte haría valer el capital simbólico que les otorgó la parcialidad boquense: Riquelme es el máximo ídolo de la historia del club y Angelici el presidente que más votos obtuvo en la historia de la institución. El final es conocido: la dirigencia con una obvia disconformidad le ofreció la continuidad a Román pero este no la aceptó y recaló en las filas de Argentinos Juniors para afrontar la B Nacional.

Recapitulemos los hechos. Luego de dos años realmente malos en lo futbolístico para Boca, la rivalidad entre Riquelme y Palermo se encontraba en su punto más caliente: vale la pena recordar cuando el 9 marcó el gol del récord y Román no lo celebro con él. Antes del mundial de Sudáfrica, el 10 se sometió a una operación en la rodilla debido a una lesión que arrastraba desde hace tiempo. En el momento de la renovación del contrato, la comisión directiva tuvo grandes diferencias en cuanto a lo que pedía Riquelme y lo que ofrecía la dirigencia. El principal opositor era el por entonces tesorero del club Daniel Angelici (avalado por Mauricio Macri) quien renunció a su cargo luego de que Jorge Amor Ameal presidente en aquellos años, cediera ante el 10 y le concediera el contrato que tanto anhelaba: 4 años de duración. Los primeros 6 meses Román casi no jugó y cedió su sueldo a la entidad de la ribera. En enero de 2011 asume la dirección técnica Julio Cesar Falcioni quien tuvo una relación tumultuosa con Riquelme (es imprescindible recordar la conferencia donde señaló que el entrenador “lo hizo correr como uno boludo y después no lo utilizó”), pero todo fue aplacado luego del retiro de Palermo y que Boca consiguiera alzarse con el Torneo Apertura 2011 de manera invicta. La paz no duró mucho tiempo: Boca llegó a la final de la Copa Libertadores 2012 pero antes del encuentro de vuelta en San Pablo, el hermano de Riquelme deslizó en las redes sociales que Román dejaría el club. Fue un partido realmente pobre de los xeneizes que cayeron 2-0 ante el Corinthians y dejaron escapar la posibilidad de alzarse con su séptimo título a nivel continental. Riquelme habló ante los medios y argumento “que se sentía vacío y que no tenía más nada que darle al club” y que por ello se iba. La mirada de Angelici hacia el 10 mientras este hablaba con la prensa lo decía todo: la realidad era que las diferencias con Falcioni ya eran insalvables y por ello abandonaba la institución. Pese a que obtuvo la Copa Argentina, el segundo semestre de 2012 toda la parcialidad boquense cargó contra Falcioni a quien culpaba de la salida del ídolo. Angelici y la comisión directiva iban a renovarle el contrato al entrenador, pero una Bombonera enardecida hizo que los dirigentes dieran marcha atrás, y Julio Cesar se fue de Boca por la puerta de atrás.

angelici-riquelmeAngelici dio cuenta de que debía levantar su imagen ante los socios e hinchas y por ello fue a buscar a Carlos Bianchi el técnico más ganador de la historia de Boca. El Virrey antes de comenzar la pretemporada intento convencer a Román de que volviera pero la respuesta fue negativa; pero luego de que Boca perdiera el último superclásico de la fase previa al torneo, Riquelme habló con Bianchi y volvió para darle una mano al entrenador que él consideraba como un padre. Los resultados no fueron los deseados: un pésimo torneo Final 2013, una pronta eliminación en la Copa Argentina y la caída ante Newell’s por los cuartos de final de la Copa Libertadores, dejaron en evidencia que las cosas en el club seguían bastante caóticas. En junio de 2013 varios jugadores decidieron irse cansados de Román, y por ello Silva, Erviti, Somoza, Acosta entre otros buscaron lugar en otros clubes: lo que quedaba de la tropa de Falcioni se retiraba y Riquelme se hizo amo y señor del vestuario con la venia del entrenador. En el segundo semestre los resultados no fueron los mejores pese a las grandes incorporaciones que se hicieron, pero la parcialidad xeneize bancaba sin dudar tanto a Riquelme como a Bianchi.

Ya en el primer semestre del 2014 pese a que los dirigentes manifestaran lo contrario, estaban analizando la continuidad de Bianchi al frente de la dirección técnica por los magros resultados, y no renovarle el contrato a Riquelme quien finalizaba su vínculo con la institución en Junio. Pero Angelici y su comisión directiva se movieron rápidamente y aplicaron el viejo dicho: “divide y reinarás”. En muchas ocasiones, Román salió a bancar a Bianchi cuando se dudaba de su continuidad, pero cada vez que se le consultaba al virrey por la renovación del 10 la respuesta era siempre la misma: “de eso no opino”. El último partido del campeonato en la Bombonera los hinchas fueron contundentes: insultaron a Angelici y a su comisión directiva y pidieron la renovación del contrato del 10. Los dirigentes sabían que el campeonato mundial pondría bajo la alfombra durante un mes el contrato de Riquelme, ya que la atención del mundo futbolístico estaría centrada en lo que ocurría en Brasil; pero luego de la copa del mundo todo explotó. Riquelme dijo basta y firmó con Argentinos Juniors club que lo formó como jugador. Los dirigentes arguyen de que el contrato que le ofrecían era excepcional y que nadie en el país podría pagarlo. También señalan que no podían pagar el contrato en dólares como supuestamente quería el 10 argumentando que no hipotecarían el club para retener al ídolo, y también manifestaron que estaban muy enojados porque ya habían pasado dos pretemporadas en las que Riquelme no participaba a la par de sus compañeros. Si fuera por el dinero, nunca Román hubiese recalado en Argentinos Juniors que seguramente no podría ni pagar la mitad de lo que ofrecía Boca. Por otra parte, Riquelme esperaba que Bianchi lo bancara y saliera a pedir por la continuidad del crack de Don Torcuato, pero el virrey nunca lo hizo; es por ello que en su presentación en Argentinos Juniors manifestó: “De Bianchi no voy a opinar” en clara alusión al enojo que tiene con el entrenador xeneize. Además Román sabe que los dirigentes no lo quieren y por ello les hizo realmente dura la negociación. Finalmente cabe señalar que esta es una clara guerra de egos en la que los resultados decidirá quién es el ganador: en la medida que Boca comience ganando sus encuentros en los tres torneos en los que participará, nadie se acordará de que el máximo ídolo de la historia del club se fue por la puerta de atrás o los insultos existarán hacia la dirigencias pero en menor medida. Pero si los resultados no son los esperados, todo el estadio le caerá a la comisión directiva encima por la salida del 10, más aun si el rendimiento de Riquelme en Argentinos Juniors es más que satisfactorio, y seguramente, le costará las elecciones a Angelici y su agrupación en Diciembre de 2015. Las fichas ya están colocadas y luego de cuatro años de diferencias, enojos y desencuentros, Riquelme y Angelici tendrán su “batalla” final.