SABERES Y MÉTODOS PARA LA INVESTIGACIÓN EN HISTORIA

En el Museo Estevez de la ciudad de Rosario, investigadoras del CONICET presentaron el libro “El hilo de Ariadna: Propuestas metodológicas para la investigación histórica”.

El hilo de Ariadna: Propuestas metodológicas para la investigación histórica” es el nombre del libro editado por investigadoras del CONICET de Rosario y La Pampa que se propone como un manual de metodología de la investigación histórica para estudiantes de grado. En la escritura del libro participaron cuarenta autores provenientes de diversos puntos de la Argentina, como Puerto Madryn, Trelew, Neuquén, Rosario, Santa Rosa, Tucumán, Mar del Plata, Tandil y Buenos Aires.

Las editoras de libro son Claudia Salomón Tarquini, Paula Laguarda (ambas investigadoras del CONICET) y María de los Ángeles Lanzillotta, del Instituto de Estudios Históricos y Sociales de La Pampa (IEHSOLP, CONICET-UNLPam) y Sandra Fernández, investigadora del CONICET en Investigaciones Socio-Históricas Regionales (ISHIR, CONICET-UNR).

La presentación se desarrolló en el Museo de Arte Decorativo Firma y Odilo Estevez de la ciudad de Rosario. Junto a Sandra Fernández y Claudia Salomón Tarquini estuvieron presentes los integrantes del Instituto de Investigaciones Socio-Históricas Regionales (ISHIR, CONICET) que participaron de la escritura del libro: Darío Barriera, Paula Caldo, Ezequiel Gatto, Ronen Man, Fernando Navarro y Guillermo Ferragutti y los investigadores de la Universidad Nacional de Rosario, Laura Pasquali y Pablo Alvira.

Un libro esperado

A las cuatro historiadoras responsables de la edición del libro las une la docencia en cátedras que abordan cuestiones propias de la metodología histórica, Metodología de la investigación, en el caso de Santa Rosa, y Seminario Regional en Rosario y desde este lugar comparten inquietudes similares. Salomón Tarquini indica al respecto: “La falta de material de consulta de los estudiantes universitarios de Historia que están dando sus primeros pasos en la investigación, fue lo que hizo surgir la necesidad del libro. Nos encontramos con Sandra Fernández en un concurso de cátedras de la asignatura y compartimos la misma preocupación: ¿Cómo explicarles la investigación en Historia a los estudiantes de grado? En las clases nos encontrábamos consultando y sugiriendo la lectura de manuales que han quedado desactualizados, o que pertenecen a otras disciplinas, y en otros casos, textos dirigidos a especialistas, no a estudiantes”.

Por su parte, Sandra Fernández señala: “La historiografía argentina en estos últimos años cuenta con un caudal de producción impresionante, pero ello no ha decantado en textos de síntesis que puedan cubrir la función de un manual. Entonces nos topamos con muchas dificultades a la hora de sintetizar o realizar balances. Este libro tiene las características de un manual, pero lo supera porque en cada uno de los capítulos se realiza una puesta en cuestión de una determinada problemática con una bibliografía mínima que permite abrir el tema tratado. Esa es una de las grandes virtudes que el libro tiene, cada uno de los colegas involucrados desde su expertisse pudo esquematizar y elaborar un texto breve, conciso, que comunica rápidamente”.

 

De la imprenta: al grado y al exterior

El interés y el objetivo del libro, de acuerdo con sus editoras, es poder llegar a colegas que dictan contenidos ligados a metodología de la investigación en carreras de Historia de distintos lugares del país y, por lo tanto, a los estudiantes de grado.

“Hace una semana el libro salió de la imprenta, recién ahora está llegando a las librerías, sin embargo, ya empezaron a pedirlo desde México, Brasil, Colombia. Estamos muy contentas y la verdad que nos sorprende, por un lado, pero por otro, esto nos muestra que la necesidad de un manual de investigación histórica aparecía en muchos lugares, porque cuando buscábamos materiales de este tipo en otros países tampoco encontramos. Se ve que era algo que estaba siendo más esperado de lo que suponíamos”, comparte Salomón Tarquini.

 

Voces federales

La consigna que las editoras le plantearon a los autores a la hora de escribir su texto era pensar en un estudiante de tercer año de la universidad que hace poco tiempo salió del secundario y empieza a leer fuentes.

Tratamos de convocar a los colegas con los que teníamos más cercanía, por el respeto a su trabajo, y también invitamos a historiadores con mucha trayectoria en cada una de sus líneas de investigación, porque sabíamos que podían responder perfectamente a lo que necesitábamos. Por ejemplo, Hernán Otero para demografía histórica, Ricardo Pasolini para método biográfico, ambos del Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales (IGEHCS, CONICET-UNICEN); Paula Bruno para Historia cultural e intelectual, del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani” (FFyL, UBA).

“Hay gente que dice: a hacer historia se aprende investigando, es como un oficio, algo artesanal. Y es cierto, se aprende haciendo, pero hay pautas, normas. Eso podían decírtelo hasta la década del 70, del 80, pero con la profesionalización que hubo en el campo de la historiografía en todo el mundo, incluyendo Argentina, ya hay algunas normas que no se pueden obviar. Una vez que tenés avanzada la investigación podés ver qué límites forzás en términos metodológicos a través de innovaciones y creaciones. Pero tenés que conocer algunas pautas básicas y eso no estaba sistematizado como conjunto en ningún lado. Todavía va a faltar escribir más, pero el puntapié está dado”, señala Salomón Tarquini y Fernández agrega: “Este es un libro que llegó para quedarse”.