Sacar el rótulo de víctima pero asumiendo la cicatriz, la tarea de quienes trabajan con sobrevivientes de abusos

Escuchar lo que pueden contar, no apurar sus tiempos, fortalecer sus potencialidades, trabajar con la familia y sus vínculos, y, fundamentalmente, no rotularlo de por vida como una víctima, aunque sin ignorar que tiene cicatrices, son algunas de las claves del trabajo terapéutico que se realiza con niñas, niños, adolescentes e incluso adultos sobrevivientes de abuso sexual en la infancia (ASI).

“Quienes atravesaron abusos sexuales en la infancia fueron víctimas en ese momento, fueron tomadas como objeto. Nuestro trabajo es que salgan de ese lugar para que pasen a ser sujetos y por tanto, libres de elegir su propio destino; por eso luego ya no hablamos de víctimas, sino sobrevivientes”, aseguró a Télam Patricia Gordon, psicóloga e integrante de EnRed, especializada en ASI y violencias.

Consultada sobre la situación de la niña de diez años de la localidad mendocina de Maipú que quedó embarazada y tuvo un bebé producto de una violación intrafamiliar, la especialista advirtió que, si bien no puede hablar del caso en particular, “siempre el primer trabajo con las niñas y niños es desculpabilizar, porque la culpa siempre es inoculada por el abusador, entonces la tarea es ubicar las cosas en su lugar e invertir el sentido de la culpabilidad”.