Tensión entre Turquía y Grecia por la detención de dos militantes en frontera

La detención en Turquía hace un mes y medio de dos militares griegos por entrar en territorio turco durante una patrulla en la frontera incrementó la tensión entre los dos países y la preocupación de que algún incidente fronterizo pueda conducirlos a un conflicto.

El gobierno griego ha optado por abstenerse de declaraciones incendiarias, pero al mismo tiempo aumentó la vigilancia de las unidades fronterizas con un refuerzo de 7.000 soldados, y además multiplicó las maniobras militares.

En los últimos meses no pasa un día sin que alguien del Ejecutivo recuerde que las Fuerzas Armadas tienen la capacidad de responder “a toda provocación”.

Indicativo del nerviosismo de las tropas es el incidente que, según el gobierno griego, ocurrió en la noche del pasado lunes entre un helicóptero de los guardacostas turcos y la guardia militar de un islote de Dodecaneso.

El helicóptero se acercó al islote volando a baja altura y con las luces apagadas y los militares griegos contestaron con disparos de advertencia, según señalaron fuentes gubernamentales a los medios.

A pesar de la creciente tensión, el embajador de Rusia en Atenas, Andrey Maslov, descartó la posibilidad de un conflicto bélico, citó la agencia de noticias EFE.

“Lo descarto, no puedo imaginarme una guerra entre dos países miembros de la Alianza Atlántica”, declaró el embajador en una rueda de prensa este martes.

Tampoco el director del Instituto Griego de Investigación en Política Europea y Exterior (Eliamep), Thanos Dokos, ve grandes posibilidades de que se desate una guerra entre ambos países, a menos que sea de forma accidental.

“El riesgo de abrir un frente en el Egeo sería muy alto para Turquía mientras esté implicada en la crisis de Siria”, sostuvo Dokos a periodistas.

El director de Eliamep admite que es difícil predecir las reacciones del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, pero considera que su actuación “es razonable”.

“No creo que haga algo que provocaría una fuerte reacción de los grandes países europeos y de Estados Unidos. Al menos no lo hará intencionadamente”, destaca Dokos.

Lo que preocupa al director de Eliamep es la falta de experiencia de los pilotos turcos a causa de la depuración de las Fuerzas Armadas tras el golpe fallido de 2016, que afectó especialmente a la Fuerza Aérea, lo que podría transformar alguno de las habituales persecuciones entre cazas en un incidente grave.

La tensión entre Grecia y Turquía, que puso fin a un periodo de 17 años de relativa calma en las relaciones bilaterales, resurgió en enero de 2017, tras el rechazo del Tribunal Supremo griego a extraditar a ocho militares turcos, acusados de haber participado en el golpe fallido del verano de 2016.

Tras la detención de los dos militares griegos el gobierno turco vincula, implícitamente, su puesta en libertad con la extradición de los ocho turcos, algo que el Ejecutivo heleno rechaza.

“Esta decisión de la Justicia contribuyó bastante a generar tensión en las relaciones bilaterales, pues enfadó mucho a Erdogan, pero no es la única razón. Turquía tiene reivindicaciones en el Egeo”, explica Dokos.

Desde hace un año Erdogan, que aspira a transformar Turquía en una fuerza regional influyente, pide la
revisión del Tratado de Lausana que, desde 1923, delimita las fronteras de su país.

El gobierno griego por su parte rechaza toda renegociación del trazado de la frontera marítima.

Además Turquía acusa a Grecia haber ocupado ilegalmente 18 islas del Egeo, algunas de las cuales, como Agathonisi y Furni, están habitadas.